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Los coches de Breaking Bad

Breaking Bad, una serie que ha marcado a una generación, pone punto y final este viernes 11 de octubre con ‘El Camino’, una película que sellará las andanzas de sus protagonistas. Durante cinco temporadas pudimos ver cómo un anodino profesor de instituto comenzó a cocinar metanfetamina para tratar un cáncer que le habían detectado y dejar unos ahorros a su familia cuando falleciera. A partir de aquí, Walter White/Heisenberg y Jesse Pinkman emprenden un viaje por los bajos fondos de Albuquerque donde tienen que lidiar con todo tipo de personas y situaciones para que su producto triunfe. Nosotros, como no podía ser de otra manera, nos fijamos en los coches protagonistas.

Pontiac Aztec de 1986

Uno de los habituales en las listas de los coches más feos de la historia del automóvil era el vehículo que utilizaba Walter White para ir al instituto, probablemente el rasgo más llamativo de una persona completamente anodina. Aunque no lo parezca, este era un vehículo de categoría premium cuando apareció.


Chevrolet Monte Carlo de 1982

El coche que conducía Jesse Pinkman cuando conoció a Walter White (luego Heisenberg). Como correspondía a un camello de medio pelo que se dedica al trapicheo, se trataba de un coche relativamente antiguo que había sido modificado para llamar la atención en el parking de una discoteca. Entre su estrafalaria presentación, en realidad era un coche del montón, contaba incluso con suspensiones trasera extensibles que hacían rebotar al coche. Solo tras una persecución, se decidió a dejarlo.


Feetwood Bounder de 1986

Uno de los principales escenarios de la trama, una caravana de segunda mano en la que Walter White invierte todos los ahorros de su vida, algo menos de 7.000 dólares. La utilizan como laboratorio móvil para cocinar la metanfetamina azul con la que se desplazan a un lugar perdido del desierto donde nadie les pueda molestar y que esconden cuando no usan.


Jeep Grand Wagoneer de 1991

El vehículo de Skyler White, uno de los precursores del segmento de los todocaminos que, para no desentonar con las costumbres de la América profunda, contaba con decoración de madera en su carrocería. Un dato que pocos saben es que este vehículo fue subastado en 2012 alcanzando un precio de 11.250 dólares (10.200 euros), un 500 % más de su cotización en el mercado de segunda mano.


Volvo V70 de 1998

Un vehículo del segmento premium y de clase familiar, habitual entre las familias acomodadas de finales de los años 90 y principios de la década siguiente. ¿Quién podría sospechar que este sería el vehículo de Gustavo Fring, el mayor rival de Heisenberg por imponer su ‘género’ en la ciudad de Albuquerque? El coche está al nivel de la tapadera que utilizaba su propietario para mover su producto en la ciudad, una pollería.


Jeep Commander de 2006

El policía sobre el que recae la investigación, que casualmente es el cuñado de Walter White, no sería el mismo si no se moviera con un coche que representa la robustez americana. Hank Schrader conduce un Jeep Commander, aunque también se le puede ver a su mujer al volante en algunas secuencias. Y cumple con su cometido, incluso le permite salir airoso de algún tiroteo.


Volkswagen Beetle de 2008

Otro vehículo que cumple con el tópico de coche cuqui para la mujer de una familia asentada, donde prima el diseño y se acerca al segmento premium. Es el modelo que conduce Marie Schrader, la mujer de Hank, que también es hermana de Skyler White y cuñada de Walter White/Heisenberg. ¿Queda clara su relación con la trama? Pues, a pesar de ser la mujer de un policía, ha tenido problemas por cleptómana lo que le da algo de misterio al personaje.


Chrysler 300 SRT-8 de 2012

Una vez descubierto por su familia, Walter White o Heisenberg, como prefieras llamarlo, aparca su cuestionable Pontiac Aztec y se hace con una berlina de imponente presencia aunque sin detalles demasiado llamativos. Eso sí, sus 470 CV le situaban como una excelente opción para poder escapar de alguna persecución.


Cadillac deVille de 1997

El coche de Saul Goodman, el abogado que tendrá que defender los intereses de los protagonistas, pretende ser el símbolo del estatus adquirido, aunque en realidad es la representación del ego del personaje: sus mejores años se sitúan, al menos, una década atrás.


Toyota Tercel de 1986

El camino de Jesse Pinkman es el contrario al que suelen ejecutar la mayoría de narcotraficantes. Una vez empezó a hacer dinero (y se vio envuelto en un tiroteo) el socio de Heisenberg decidió abandonar su llamativo Monte Carlo para hacerse con un coche ruinoso que pasara desapercibido en los barrios de medio pelo ganando así en discrecionalidad. Este vehículo, del que pocos se acuerdan en Estados Unidos, fue subastado por 7.200 dólares (6.500 euros), un 1.440 % superior a su valor de mercado.


Dodge Challenger SRT 8 de 2012

Si a tu hijo, que conoce tu mayor secreto, le dejas elegir qué coche quiere comprarse, ¿qué crees que elegiría? Entonces tú serías como Walter White Junior, el hijo de Heisenberg, que no miramientos en pedir a su padre un llamativo muscle car actual para presumir entre los colegas. No tuvo ningún problema en conducirlo a pesar de dificultades motrices a causa de una parálisis mental.


Buick Regal de 1980

Jesse Pinkman no era nuevo en esto de cocinar metanfetamina. Antes de conocer a Walter White ya lo había hecho junto a Emilio Koyama quien, cuando supo de las nuevas intenciones de Pinkman, intentó robar la fórmula a Heisenberg (cuando aún no se había bautizado a sí mismo como tal). Como le sucedía a Pinkman, tenía predilección por los coches relativamente antiguos pero modificados… aunque el suyo no se vio demasiado tiempo.


Chevrolet Impala de 1967

El coche de los primos, aunque de estos solo sobreviviría Tuco Salamanca, sobrino de Héctor Salamanca, quien fuera uno de los mayores narcotraficantes aunque en la actualidad vive postrado en una silla de ruedas y solo se puede comunicar mediante un timbre. Tuco se convierte en uno de los mayores distribuidores de la metanfatamina que cocina, Walt y Jesse así como uno de sus escuderos cuando las cosas se ponen feas.


Honda Odyssey de 2002

El vehículo de Mike Ehrmantraut, uno los hombres para todo de Grus Fring y de Saul Goodman, hombre de mediana edad, duro y capaz de hacer de todo (independientemente del sufrimiento que esto suponga). Una vez más, para pasar desapercibido prefiere un monovolumen para moverse.

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