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El Volkswagen Phaeton cumple 20 años

El nombre Phaeton también simbolizaba el estatus exclusivo de la gran berlina. No era solo una referencia a la mitología griega, sino que también representaba un vínculo con los modelos clásicos de Horch y Ŝkoda con el mismo nombre. Hoy cumple dos décadas.

Jozef Kabaň, director de Diseño de Volkswagen, contempla hoy con mucho respeto el Volkswagen Phaeton D2, que nunca llegó a la producción en serie: “El coche sigue teniendo un aspecto muy atractivo y bellas proporciones, e impresiona por su palpable alta calidad y valor”. Junto con sus compañeros Marco Pavone, responsable de Diseño Exterior, y Tomasz Bachorski, responsable de Diseño Interior, Kabaň se encarga actualmente de diseñar los futuros modelos de Volkswagen. Cualidades como la calidad y el valor, que caracterizaron al Phaeton desde el principio y destacaron sus pretensiones como producto de alta gama, hoy en día siguen desempeñando un papel importante en Volkswagen.

La versión de producción del Phaeton D2 fue precedido por un proceso de selección interno para elegir entre cuatro conceptos diferentes. El diseño desarrollado por Pavone y Bachorski obtuvo el visto bueno, causando sensación por sus contornos deportivos y planos y su interior de alta calidad. Posteriormente, se construyó el prototipo próximo a la producción en serie, basado en la plataforma longitudinal modular (MLB), que se sometería a la decisión final del Comité de Supervisión. Sin embargo, como todas las energías estaban enfocadas a orientar a Volkswagen hacia la electromovilidad, se decidió no seguir adelante con la producción de la berlina de lujo.

Tomasz Bachorski, Jozef Kaban, Marco Pavone (f. l. t. r.) at the Phaeton D2 (Concept car)

Aunque el modelo sucesor planificado no se llevó a cabo como resultado de esta decisión, el primer Phaeton demostró de lo que Volkswagen ya era capaz hace 20 años con su confort de lujo, sus innovadores sistemas de conducción y su pionera calidad de acabado. De este modo, se consiguió crear un efecto de halo para toda la marca, que todavía puede apreciarse en muchos modelos hasta el día de hoy. Tomasz Bachorski, responsable del diseño interior del modelo de alta gama de entonces, afirma: “El hecho de que el Phaeton D2 se adelantara a su tiempo puede apreciarse hoy en día en características como la pantalla curvada, que estaba prevista para el sucesor del Phaeton y que se lanzó al mercado en 2018 en el Innovision Cockpit del Touareg“.

La entrada en el segmento de lujo

El proyecto lanzado por el ex presidente del Comité Ejecutivo de Volkswagen, Ferdinand Piëch, a finales de los años noventa, fue muy ambicioso desde el principio. Él quería abrir un nuevo segmento de mercado para Volkswagen con una berlina de lujo y, al mismo tiempo, elevar toda la marca a un nuevo nivel. Con sus 5,06 metros de longitud, 1,90 metros de anchura y 1,45 metros de altura, estas dimensiones ya garantizaban un puesto para el Phaeton entre sus competidores del segmento de lujo. Sin embargo, a pesar de su tamaño, su aspecto visual era discreto. Su diseño fluido con líneas de techo ligeramente arqueadas creaba un aspecto atemporal y poco ostentoso. Los únicos elementos que destacaban especialmente eran los grupos de luces redondas traseras instalados bajo los elementos rectangulares de cristal.

El interior del Phaeton constituía una especie de salón móvil, en el que se combinaban la calidad sin concesiones y los materiales de primera calidad con los detalles técnicos cuidadosamente dispuestos. Los ocupantes del vehículo quedaban aislados del mundo exterior por puertas que se cerraban de manera satisfactoria con un ruido sordo y gruesos cristales, mientras que los espacios entre los componentes eran extremadamente estrechos y estrictamente paralelos. El sistema de sonido opcional Dynaudio también contentó a los oídos de los más exigentes aficionados del audio hi-fi.

La calidad del Phaeton destacaba en los viajes largos. Su suspensión neumática de serie con amortiguación adaptativa le permitía deslizarse con suavidad por la autopista. Gracias a su altísima rigidez torsional, la carrocería no traqueteaba ni crujía en absoluto. El capó, las puertas y la tapa del maletero estaban hechos de aluminio. También se ofrecía una variante del Phaeton con una longitud adicional de 120 milímetros y un espacio más amplio en la parte trasera del habitáculo, como modelo para chóferes. Los asientos individuales con sistema de masaje y ventilación estaban disponibles de manera opcional, al igual que en la versión de serie.

Dos motores de gasolina y uno TDI

La gama de motores complementa el carácter exclusivo de la berlina. Los primeros clientes del Phaeton podían elegir entre dos motores de gasolina atmosféricos y un TDI. El motor de entrada era el compacto 3.2 V6, cuyas bancadas de cilindros estaban dispuestas en un estrecho ángulo de 15 grados entre sí; y tenía una potencia de 177 kW (241 CV). El segundo motor de gasolina, el W12, también era inusualmente corto: se construyó en forma de «W» usando dos motores V6. Este motor generaba 309 kW (420 CV) a partir de una cilindrada de seis litros.

El motor más inusual era el V10 TDI. Con una capacidad de cinco litros, dos turbocompresores con geometría de turbina variable, una potencia de 230 kW (313 CV) y un par motor de 750 Nm, este motor convirtió al Phaeton en la berlina diésel más potente del mundo en su momento. Al igual que en el W12, la fuerza motriz se transmitía a las cuatro ruedas a través de una caja de cambios automática y el sistema de tracción total 4MOTION. El 3.2 V6 venía con tracción delantera de serie.

La gama de motores se mejoró repetidamente a lo largo de los 15 años de producción. En 2003, se introdujo un motor V8 de 4,2 litros para la berlina de lujo. A este motor le siguió, un año después, el 3.0 V6 TDI. Este se convirtió rápidamente en la variante más popular, y tenía una potencia de 180 kW (245 CV) en su última versión. El motor diésel de diez cilindros se dejó de fabricar en 2006, y el W12, cinco años después. El motor 3.2 V6 fue sustituido por un motor de 3,6 litros y una versión de 3,0 litros.

Karam El Shenawy

Enamorado del motor y de todo lo que le rodea. La fortuna y las vicisitudes de la vida me permitieron trabajar en mi gran pasión. Cada coche, al igual que cada día, es una oportunidad de aprender un poco más.

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