Lina, el primer coche biodegradable que puede acabar circulando por las carreteras

 

¿Te imaginas un coche capaz de degradarse cuando ya no lo necesites sin dejar prácticamente residuos contaminantes? Esta es la idea que han tenido un grupo de estudiantes de la Universidad de Eindhoven, en los Países Bajos, ha creado un vehículo llamado Lina, que está fabricado casi en su totalidad por materias biodegradables.

Se trata de un prototipo de coche urbano de cuatro plazas cuyo chasis, carrocería e interior están creados a partir de materiales biodegradables. Gracias a esto han conseguido fabricar un coche muy ligero y eficiente que esperan poder probar en las carreteras holandesas tan pronto como reciban el visto bueno del gobierno del país para hacerlo.

Nuevos materiales, más sostenible

El carbono y el aluminio y otros materiales clásicos en la industria automovilística se han sustituido por una combinación de resinas y plásticos biodegradables fabricados a partir del lino. Su resistencia es similar a la que tiene la fibra de vidrio, con la gran diferencia de que el material de este vehículo es biodegradable y la fibra de vidrio no.

Está pensado para que se convierta en un vehículo de car sharing por la ciudad. De hecho, para facilitar que pueda ser compartida, introduce la tecnología NFC o Near Field Communication, que permite a los distintos usuarios abrir el vehículo mediante un dispositivo móvil, sin la necesidad de contar con una llave física.

Características técnicas

Lina monta dos motores eléctricos que mueven el eje delantero del vehículo y tres baterías modulares de iones de litio. La velocidad máxima que alcanza el vehículo es de 85 km/h pero, al estar pensado para un entorno urbano, sería suficiente viendo los límites de velocidad que existen en las ciudades. Su consumo medio es de 51,2 Wh/km, cuatro veces más eficiente que la mayoría de vehículos eléctricos que se pueden comprar actualmente, según indican desde la Universidad.

Es un vehículo pequeño, de solo 3,5 metros de largo, 1,3 metros de ancho y 1,4 metros de altura, pero suficiente para realizar los trayectos diarios y para albergar en su interior a cuatro pasajeros. Lo más sorprendente es su peso, ya que la estructura biodegradable solo pesa 310 kg, a la que habría que sumar el resto de elementos del coche, como las baterías.

Las pruebas de conducción dentro y fuera del laboratorio demostrarán si el prototipo puede acabar siendo un modelo en serie. Aún se desconoce el rango de precios en los que se podría mover y la fecha que tienen en mente para su lanzamiento si todos los test salen bien y se homologa al vehículo, pero podría convertirse en una alternativa aún más sostenible que los vehículos eléctricos.

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