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Lo que más contamina no es tu motor, sino tus neumáticos y frenos

Contaminación coches frenos y neumáticos

Un reciente estudio revela que neumáticos y frenos contaminan 1.000 veces más que los motores.

Emissions Analytics es un ente independiente encargado de analizar emisiones reales y consumos de vehículos. Un laboratorio que tal vez no debería de sonarte de nada, pero es uno de los encargados de anunciar que el verdadero problema de contaminación de los coches, principalmente en ciudades, no viene tanto de los motores, sino de sus neumáticos y frenos.

Tal es la preocupación que sus últimos estudios anuncian cifras de escándalo. Según sus datos estos dos elementos emiten hasta 1.000 veces más contaminación que los propios motores. Y además lo que emiten son precisamente partículas dañinas, en proporciones épicas.

El estudio

Para sacar conclusiones el estudió trató de ser lo más homogéneo posible. Se escogió un compacto para el test, en un estado de funcionamiento totalmente correcto. Y lo que es más importante, con un juego de neumáticos inflado a su presión correcta. Luego veremos por qué esto es importante señalarlo.

El trabajo consistió, por un lado, en determinar el nivel de emisiones por cada kilómetro que emitía el motor. Y por otro, la misma medición pero calculado sobre neumáticos y frenos. De este modo además de poder conocer los datos de forma individual podemos comparar y determinar qué es más contaminante. Los resultados, advierto, te van a sorprender.

Los resultados

Lo interesante de este estudio es que sus datos son dados en gramos por kilómetro, lo que hace que el resultado sea todavía más extrapolable a las condiciones de uso reales de cualquier conductor. Ahí van: las emisiones de partículas del motor se fijaron en 4,5 mg por kilómetro, mientras que las referentes a los neumáticos y frenos ascendieron a 5,8 g por kilómetro.

Esto significa una diferencia hasta 1.000 veces superior en el caso de los sistemas de frenado y contacto con el suelo. Algo que varios laboratorios ya vienen advirtiendo años atrás. Y es que advierten desde Emissions Analytics que no existe ningún organismo regulador que ponga límites a este tipo de contaminación. Y por lo visto hay margen de mejora.

¿Por qué el problema son las partículas?

De este todas las emisiones provocadas por el transporte rodado, las que más preocupan, especialmente en grandes ciudades, son las partículas. Este laboratorio estima que hasta el 60 % de las partículas PM2.5 y hasta el 73 % de las PM10 provienen de las NEE (Non Exhaust Emissions), o lo que es lo mismo, emisiones no provenientes del motor.

Esto nos deja un escenario de lo más preocupante. Mientras que las emisiones de escape se regulan fuertemente, estas emisiones escapan de todo control. Y como ya advierten diferentes estudios no solo existen, sino que representan más de la mitad de todas las partículas contaminantes provocadas por el transporte por carretera.

¿Van en aumento?

Aunque no hay estudios que determinen con exactitud de qué forma están aumentado estos contaminantes, o al menos en qué proporción frente a los gases de escape, podemos afirmar que sí. Y hay varios factores, no solo el aumento eventual del tráfico rodado.

Los análisis detectan que cuanto más pesado es el vehículo más contamina. Lógico, y no solo en el plano de emisiones de escape. A mayor peso mayor esfuerzo soportan los neumáticos, mayor rozamiento y mayor desgaste, que es lo que provoca la liberación de partículas. Lo mismo ocurre con el propio asfalto, que también libera este tipo de partículas.

¿Los eléctricos se libran?

No, de hecho están también en el punto de mira. Aunque hablemos de los eléctricos como cero emisiones, la realidad es que también emiten. Además de en su fabricación y producción de energía (la energía renovable también es contaminante), los coche eléctricos son más propensos a emitir partículas a través de sus neumáticos debido a su mayor peso. El peso de las baterías los condena.

Esto nos lleva a un segundo grupo de vehículos que preocupan, los SUV o, en general, los coches de gran tamaño. La proliferación de este tipo de carrocerías ha subido la media de emisiones global pero, ¿también la de partículas de neumáticos y frenos? La teoría es que sí, al menos comparado con un turismo similar en formato más compacto y con menor peso.

¿Cuál es la solución?

Desde Emissions Analytics advierten que hay margen de mejora, pero que actualmente no se está regulando en esta materia. Se puede investigar en nuevos materiales que emitan menos partículas durante su desgaste. Aunque hay otras soluciones que chocan. Mientras que los eléctricos salen perjudicados en este campo, son subvencionados por los gobiernos.

De momento una solución muy interesante e inmediata es controlar la correcta presión de nuestros neumáticos. Con la correcta la superficie de contacto es la óptima, no se producen desgastes excesivos o prematuros y, de paso, mejoramos también la eficiencia de nuestro motor a combustión.


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