¿Cómo actuarán los pasajeros de un coche autónomo en caso de accidente?

Los coches autónomos siguen evolucionando de manera imparable. Aunque en este camino los interrogantes se acumulan. ¿Hasta qué punto serán fiables estos vehículos? ¿Qué falló en el accidente de Arizona? ¿Cómo actuarán los pasajeros de un coche autónomo en caso de accidente? Estas son solo algunas de las principales incógnitas que deberán solucionar los fabricantes.

En este artículo queremos centrarnos en el tercer interrogante. Para empezar, parece bastante obvio que los hábitos de las personas que vayan en los automóviles cambiarán radicalmente. Hasta hoy, nadie imaginaba a un conductor durmiendo o viendo la televisión desde su asiento mientras realiza su desplazamiento. Pero ese momento está más cerca de lo que pensamos.

Cambio de hábitos

Por esta razón,  los sistemas de seguridad deben modificarse y actualizarse a este nuevo tipo de automóviles. Para ello, la marca Toyota ha estado realizando estudios sobre la conducta de hasta 87 pasajeros que se presentaron voluntariamente. Eso sí, el test tenía trampa, ya que estos participantes se prestaron para un supuesto análisis del confort durante la circulación.

Sin embargo, en estas pruebas la mecánica era bien distinta. Una vez montados en el coche, el “conductor” autónomo del fabricante japonés comenzaba a realizar maniobras agresivas que alterasen a los pasajeros y ahí es cuando Toyota conseguía recopilar los datos necesarios para analizar las diversas conductas.

Múltiples comportamientos

Los resultados fueron tremendamente variados, puesto que los individuos reaccionaron de formas bien diferentes. Algunos optaron por dejarse llevar y que el cinturón de seguridad hiciese su trabajo. Otros se agarraron rápidamente a lo que encontraban. El test se hizo entre personas con diferentes masas corporales y con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años para asegurarse una mayor fiabilidad en la muestra del estudio.

Según declaró Jason Hallman, el ingeniero jefe de esta prueba: “No se puede desarrollar ninguna nueva tecnología o diseño sin saber de una manera concluyente qué deberíamos estar diseñando2. El problema radicaba, según él, en que “todo el mundo asumía que sabíamos o podíamos predecir dónde iba a estar el individuo en determinadas situaciones; pero encontramos una variación bastante profunda respecto a este punto”.

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