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El Plan Renove constata su fracaso: se cierra con más de 200 millones sin entregar

El Plan Renove caduca con solo un 17% del presupuesto entregado.

Presentado como el gran triunfo de la mesa sectorial, el Plan de la Automoción incluía numerosas iniciativas para activar el mundo del motor tras el confinamiento provocado por el Covid-19 la pasada primavera. Uno de los puntos estrella era la puesta en marcha de un plan de incentivos a la compra de coches nuevos, denominado Plan Renove, y que estaría dotado con 250 millones de euros. Pero, llegado el día de su caducidad, este apenas ha agotado el 17% de su presupuesto por lo que ha dejado 208 millones sin entregar.

Son varios los problemas que ha encontrado este plan de ayudas a la compra y varias las voces que han criticado su ordenación y funcionamiento al mismo tiempo que solicitaban que se ampliara su plazo más allá del pasado 31 de diciembre. Sin embargo, estas no han sido escuchadas por lo que queda en el aire si volverá a ponerse en marcha otro plan de similares características o si el Gobierno se centrará en la venta de coches ecológicos mediante el Plan Moves, para el que sí cuenta con una partida en los Presupuestos Generales del Estado de este año.

La caducidad de estas ayudas a la compra llegan en un momento en el que ha entrado en vigor el nuevo ciclo de homologación WLTP que supondrá un incremento en las cifras oficiales de emisiones y con estas que en torno al 50% de los coches cambien de escalón en el cálculo del impuesto de matriculación lo que tendrá como consecuencia una masiva subida de las facturas de venta de los coches. Y todo esto cuando el mercado se encuentra en mínimos con una bajada histórica de matriculaciones.

Problemas desde el inicio

El plan contó con la bendición de todos los actores del sector. Gobierno, fabricantes, vendedores y reparadores posaron para la foto el pasado 15 de junio en plena desescalada y cuando se preveía que el Covid-19 había quedado atrás y comenzaba una nueva vida.

Sin embargo, hubo que esperar hasta el 20 de octubre para su puesta en marcha, cuando estábamos inmersos en nuevas restricciones a la movilidad, con cierres perimetrales en ciudades y comunidades y con nuevas dudas sobre el futuro de la economía española.

Entonces se decía que había hasta 110.000 operaciones que estaban a la espera de la llegada del Plan Renove para hacerse efectivas. Y, visto lo visto, buena parte de estas se quedaron sin firmar ante la larga espera.

¿Falta de atractivo para los particulares?

Las ayudas a la compra siempre suponen un importante atractivo para la activación del mercado. Y en este caso se involucraba tanto el Gobierno como los fabricantes y vendedores. Pero desde el principio hubo muchas dudas sobre si este plan era realmente atractivo para los interesados. Y eso que se incluían los coches de gasolina, diésel y los km. 0 y seminuevos y también se podían beneficiar las empresas no solo los particulares.

Las ayudas variaban entre los 600 euros y los 1.600 euros. Y lo tenían que activar los propios particulares, no los concesionarios como en otros planes similares. Para ello debían contar con el certificado electrónico y la firma digital, un proceso que no deja de entrañar dificultad para muchos.

Además, las cantidades con las que se beneficiaban no eran demasiado altas teniendo en cuenta que había que entregar un coche de más de 10 años, con la ITV en vigor y que hubiera pertenecido al beneficiario o un familiar al menos en los últimos seis meses, unos coches hoy día muy demandados en el mercado de segunda mano por el miedo de muchos ciudadanos a utilizar transporte público e infectarse de Covid-19 y por los que pueden obtener unas cuantías superiores a las que daba el Estado con el Plan Renove.

Además, estas ayudas hay que incluirlas en la siguiente declaración de la renta por lo que a muchos podría cambiarles el balance de pagos e ingresos ante Hacienda por lo que la declaración les podría salier a pagar en lugar de a devolver.

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