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Un vehículo de perfil cupé, líneas fluidas y aspecto deportivo… la prueba del Mitsubishi Eclipse Cross lleva a un nuevo terreno las premisas de su antecesor. El actual llega en un formato SUV y con apellido Cross, claro.

Prueba del Mitsubishi Eclipse Cross (fotos)

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Soy joven, pero aún recuerdo el Mitsubishi Eclipse con cariño. Se trataba de un cupé deportivo atractivo y accesible, aunque apenas se veía por estas latitudes. Y por ese mismo motivo también entiendo por qué su, teóricamente, sucesor espiritual ha dejado de lado aquella concepción para pasarse “al lado oscuro”.

Esto es cosa del mundo SUV que todo lo come, incluso aquel carismático deportivo ahora convertido en un todocamino compacto de líneas futuristas y, por qué no decirlo, extremadamente arriesgadas en su segmento. Mide 4,41 metros de largo, una cifra muy contenida que lo coloca a medio camino entre el Outlander y el ASX (este perderá tamaño en su próxima generación y se meterá de lleno en el segmento B-SUV). Una marcada línea de cintura, pilotos unidos en su franja central, una estilosa caída del techo… ¿con qué más nos puede sorprender?

Prueba del Mitsubishi Eclipse Cross: más europeo

Pues con un interior de calidad muy correcta y que, por fin, ha adoptado líneas más europeas. Toda la parte superior del salpicadero y de las puertas acoge plásticos mullidos, con un buen remate y ajustes sólidos. Desde luego, la impresión es mucho mejor que en los mencionados Outlander o ASX, ambos, claro, ya bastante veteranos. Por contra, algunos botones demasiado bastos o un ordenador de a bordo de uso inexplicablemente complicado emborronan un gran conjunto.

El espacio es también muy correcto, tanto delante como detrás, para pasajeros de hasta 1,85 m de alto, aproximadamente: con techo panorámico resta algunos centímetros, pero la habitabilidad es buena dadas las caprichosas formas de la carrocería. Formas que sí afectan a un maletero que cubica solo 359 litros, hasta 466 adelantando y reclinando la banqueta trasera, es decir, muy  por debajo de la media de capacidad entre sus competidores.

Prueba Mitsubishi Eclipse Cross, maletero

El equipamiento, no obstante, es una de sus grandes virtudes, especialmente en este acabado Kaiteki, que lo lleva todo. Mitsubishi ha cuidado la seguridad, pues introduce de serie avisador de cambio involuntario de carril, control de velocidad de crucero adaptativo o avisador de presencia en los ángulos muertos. Además, viene también de serie con faros LED, Head-up Display o un sistema multimedia SDA con pantalla táctil que no puede equipar navegador; se contenta con los protocolos Apple CarPlay y Android Auto. El controlador táctil en la consola central es, a su vez, una apuesta arriesgada, pero no del todo mal llevada a cabo.

Mitsubishi Eclipse Cross, primera prueba del SUV deportivo de Mitsubishi

Prueba del Mitsubishi Eclipse Cross: nueva mecánica

Efectivamente, hablo en singular, pues la gama Eclipse Cross solo dispone de una mecánica. Aunque a finales de año se espera un diésel de 150 CV (las ventas de motores impulsados por este combustible han caído drásticamente) y probablemente también habrá una variante híbrida enchufable más adelante, la única opción por ahora es un bloque 1.5 turbo de gasolina de nueva generación (lo estrena este modelo) con 163 CV y 250 Nm de par.

Ofrece un empuje adecuado y logra un alto nivel de refinamiento, aunque esto viene dado por la caja de cambios, un CVT de 8 relaciones prefijadas al que va necesariamente atada la versión de tracción total (solo con acabado Kaiteki). Salvo en fases de alta demanda de potencia, cuando el régimen se eleva de forma constante y genera mayor ruido, el variador hace girar el coche en el rango de las 1.500-2.000 revoluciones.

Prueba Mitsubishi Eclipse Cross, motor

Esto no se traduce, contrariamente a lo esperado, en un consumo contenido, sino que será complicado bajar de los 9 l/100 km en condiciones reales. El CVT es cómodo en entornos urbanos y simula en fuerte aceleración (o de forma manual mediante unas gigantescas levas) un escalonamiento de 8 relaciones, aunque nunca logra la naturalidad de un convertidor de par tradicional.

Prueba del Mitsubishi Eclipse Cross: apuesta de confort

El aspecto del Eclipse Cross contrasta con un comportamiento que se acerca más a lo confortable que a lo deportivo. Me explico. Va bien en tramos revirados, el balanceo es limitado e imprime una correcta sensación de confianza, pero los ajustes de la suspensión se han pensado más para una gran comodidad a bordo, a lo que se debe sumar una dirección muy asistida, que apenas informa al conductor. No es una crítica; al contrario, realizar grandes desplazamientos es “pan comido”, como también lograr grandes niveles de refinamiento en un uso cotidiano.

Prueba Mitsubishi Eclipse Cross, tres cuartos trasero

Las cualidades todoterreno son, a efectos prácticos, bastante buenas, no solo por la mencionada puesta a punto de la suspensión, sino también por un avanzado sistema de tracción total S-AWC de serie con tres programas (Auto, Snow y Gravel) capaces de modificar la entrega de par en cada eje para obtener en todo momento la máxima tracción.

FICHA TÉCNICA Mitsubishi Eclipse Cross Kaiteki 150T 8CVT 4WD

Motor: 4 cilindros, turbo

Combustible: Gasolina

Cilindrada: 1.499 cm3

Potencia: 163 CV a 5.500 rpm

Par: 250 Nm entre 1.800 y 4.500 rpm

Vel. máxima: 200 km/h

Aceleración: 9,8 s (0 a 100 km/h)

Consumo medio (oficial): 7,0 l/100 km

Medidas: 4.405 / 1.805 / 1.685 mm

Neumáticos: 225 / 55 R18

Peso: 1.550 kg

Maletero: 359 / 466 litros

Precio base: 36.000 €


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