Primera prueba del Toyota Supra, el regreso del samurái

Nos ponemos al volante del Toyota Supra por primera vez.

Tras una larga espera, por fin nos hemos puesto a los mandos del nuevo Toyota Supra (Toyota GR Supra, según ha sido bautizado). El icónico deportivo japonés regresa al panorama automovilístico casi dos décadas después combinando diseño, calidad y diversión al volante.

Seguramente alguna vez hayas oído hablar de la expresión ‘el reposo del guerrero’, refiriéndose al retorno de un luchador, combatiente o guerrero a su hogar tras un conflicto para disfrutar de un periodo de paz hasta la siguiente batalla que tenga ‘programada’. Pues bien, puede que sea una percepción personal, pero algo me lleva a pensar precisamente en el retiro del que ha gozado el Toyota Supra.

Porque son ya 17 años los que han pasado desde que el deportivo japonés se retirara del panorama automovilístico internacional, dejando huérfanos a un incontable número de seguidores. Un periodo quizá demasiado largo para los seguidores de este tipo de perfiles que han perdido el protagonismo que merecen. Por ello, tras casi dos décadas, el Toyota Supra ha decidido suspender su encierro y regresar por todo lo alto.

Socio de lujo

Muchas son las virtudes que atesora esta quinta generación del Toyota GR Supra, pero sin lugar a dudas, la más destacada es la asociación con un compañero de lujo, que no solo le ha permitido regresar, sino ascender de nivel. Nos referimos, en este caso, a BMW.

No se puede negar el trabajo conjunto que tanto Toyota como la firma alemana han llevado a cabo en el desarrollo tanto del Toyota GR Supra como del BMW Z4 Roadster, ni el hecho de que ambos se fabriquen en la factoría austriaca de Magna Steyr, en Graz. Y aunque muchos puristas se lleven las manos a la cabeza, lo cierto es que esta sociedad le ha sentado de maravilla al deportivo japonés.

Pese que muchos le consideran la versión cupé del BMW Z4 Roadster (el habitáculo es un calco del descapotable alemán), el Toyota GR Supra tiene mucha personalidad propia. No en vano, ha sido el departamento Toyota Gazoo Racing (el encargado de poner a punto el coche de Fernando Alonso en el Mundial de Resistencia) el que ha liderado su desarrollo.

Y la pista elegida para pulir su respuesta ha sido la del Infierno Verde de Nürburgring. De ahí que tanto en su nombre como en su zaga se hayan colocado las siglas GR, siendo así el primero de esta estirpe.

Estética japonesa

Pese a que en su momento ya hablamos abiertamente de su diseño, lo cierto es que el GR ofrece una silueta exterior que le impide pasar desapercibido con detalles que, incluso, nos hacen pensar (salvando las distancias) en algún que otro Ferrari.

Además, Toyota le ha dotado de una paleta de colores extremadamente llamativa compuesta por cinco tonalidades (el amarillo de las imágenes es el único que no supone un pago adicional), de unas llantas forjadas de 19 pulgadas sobre neumáticos específicos Michelin Pilot Super Sport en medida 255/35, delante, y 275/35, detrás, o de un capó alargado y musculoso que obliga a retrasar el puesto de conducción.

Buena ergonomía

El habitáculo, que, más allá de su semejanza con el mencionado BMW Z4 Roadster, destaca por sus exquisitos asientos deportivos, por su postura de conducción casi a ras de suelo y por las molduras en carbono que luce la consola central.

Un interior en el que también destacan tanto la pantalla central táctil de 8,8 pulgadas como el cuadro de instrumentos digital de 8,0 pulgadas y que si bien puede dar sensación de agobio al principio, es suficiente amplio para dos ocupantes de estatura media.

El desajuste en este entorno lo encontramos en que los huecos portaobjetos brillan casi por su ausencia, limitándose a dos portabotellas y a otro espacio diminuto bajo la consola (no existe un espacio de carga inalámbrica).

¿Concebido para la pista de carreras?

Aunque la exagerada inclinación del parabrisas delantero limite bastante la visibilidad lateral, lo cierto es que es lo suficientemente amplia para ver la trazada que queremos tomar en todo momento. Otro cantar será echar la vista hacia atrás, donde la luneta es casi testimonial.

Un detalle que sorprende, para mal, es la ausencia de una red separadora del maletero. Si bien entre los asientos se coloca un extintor que puede incluso hacer de tope, el hecho de tener un hueco tan grande puede llegar a provocar que cualquier bulto de reducidas dimensiones llegue al habitáculo en una frenada de emergencia.

Con todo, el volumen del maletero está cifrado en unos excelentes 290 litros, a los que se accede mediante un práctico portón.

Uno y no más…

Pero toca lo importante, la razón por la que este samurái ha vuelto al campo de batalla, por la que el guerrero ha suspendido su descanso. Toca conducirlo. En este sentido, Toyota ha querido desmarcarse de BMW ofreciendo en su gama una única opción mecánica.

Quizá sea por ahorrar costes o porque la esencia de este deportivo no contempla un motor de cuatro cilindros, pero sea como fuere, el Toyota Supra solo podrá escogerse con el bloque de seis cilindros en línea, 3,0 litros, turboalimentado que genera nada menos que 340 CV de potencia y 500 Nm de par, disponibles desde solo las 1.600 rpm.

De origen BMW (huelga decirlo), se combina con la transmisión automática ZF mediante convertidor de par, de ocho relaciones con la que alcanza los 250 km/h de punta (autolimitada) o, gracias al Launch Control, acelera de 0 a 100 km/h en solo 4,3 segundos, y que transmite toda su potencia directamente al eje trasero.

Cómodo y salvaje al mismo tiempo

De esta forma, el Toyota GR Supra no solo vuelve con ganas de marcha sino que, además, lo hace con una configuración tradicional, como mandan los cánones: motor central delantero (el 75% del mismo se coloca tras el propio eje) y propulsión posterior.

Todo ello acentuado por un peso extremadamente justo (1.495 kilos sin conductor), una distancia entre ejes de 2,47 metros (más corta incluso que la del Toyota GT86), vías ensanchadas (casi 1,60 metros cada una), un reparto de pesos perfecto (50/50), un centro de gravedad bajísimo o una rigidez estructural superior incluso a la del Lexus LFA.

¿Se puede pedir más? Pues lo cierto es que sí, porque este Toyota GR Supra incorpora de serie un esquema de suspensión variable adaptativo, un diferencial trasero activo y una dirección extremadamente precisa que permite acometer cualquier vértice con una pasmosa contundencia… siempre y cuando no sientas la tentación de desconectar todos los controles.

Solo en esa situación, comprobarás cómo el eje trasero empieza a navegar por libre, siendo necesario incrementar la concentración para no perder el compás del baile y evitar alargar la trazada en exceso. Circunstancia que quizá te agrade en circuito pero que a lo mejor te sobresalta en carretera abierta, escenarios ambos por los que pudimos rodar, comprobando el excelente trabajo realizado por el departamento Gazoo Racing de Toyota.

Cuesta encontrarlos

Los únicos puntos negativos los encontramos, primero, en un sonido mecánico que quizá se quede algo diluido y, segundo, en un equipo de frenos algo justo, no tanto para rodar por carretera abierta sino para las exigentes tandas en circuito.

Y eso que viene firmado por Brembo con discos de 345 mm y pinzas de cuatro pistones. Defectillos, ambos, que podrán subsanarse en el futuro echando mano de preparadores externos como Akrapovich, quien en Japón ya ofrece un kit de escape que hará las delicias de los más excéntricos.

Sea como fuere, lo cierto es que el regreso de este Toyota Supra será sonado. Por un lado por el diseño, por otro, por su calidad de fabricación y, sobre todo, por ofrecer un comportamiento dinámico que te permite ir tanto a la compra en un día de diario, como a tu circuito más cercano para gozar de una jornada de lo más emocionante.

Ya disponible

Un producto con cerebro japonés y corazón europeo que ya está disponible en nuestro mercado (las entregas se realizarán en octubre) con un amplísimo equipamiento de serie, entre el que se encuentra el paquete de ayudas Toyota Safety Sense, y con un precio de partida que, eso sí, que arranca en los 69.900 €, a solo 600 € de su primo hermano, el BMW Z4 Roadster M40i.

No obstante, Toyota propone una opción de pago por uso en la que durante 48 meses a razón de 1.250 € al mes y con un máximo de 15.000 kilómetros anuales podrás llevártelo sin preocuparte ni de pagar el seguro a todo riesgo, el mantenimiento, las reparaciones, la sustitución de los neumáticos (solo un juego eso sí), los servicios conectados, ni preocuparte de la asistencia en carretera o del vehículo de sustitución.

Texto: Karam el Shenawy

Ficha técnica Toyota GR Supra

TIPO DE MOTORGasolina, 6 cilindros en línea, turboalimentado
CILINDRADA2.998 cm3
POTENCIA340 CV entre 5.000 y 6.500 rpm
PAR MÁXIMO500 Nm entre 1.600 y 4.500 rpm
V. MÁXIMA250 km/h
ACELERACIÓN4,3 s (0 a 100 km/h)
CONSUMO7,1 l/100 km (mixto)
MEDIDAS4.379 / 1.854 / 1.292 mm
NEUMÁTICOS255 / 35 ZR 19 (del.), 275 / 35 ZR19 (det.)
PESO EN VACÍO1.495 kg
MALETERO290 l
PRECIO69.900 €
GAMA DESDE69.900 €
CUOTA RENTINGn.d.
LANZAMIENTOJunio de 2019

 

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