Portada » Destacados » La revisión del coche que has de hacer tras meses parado… y las averías que te puedes encontrar

La revisión del coche que has de hacer tras meses parado… y las averías que te puedes encontrar

coche-aparcado-calle

Estos son los puntos a revisar en tu coche tras meses parado, y las averías a las que te expones

Se acerca el fin del Estado de Alarma y con esto llegará lo que se ha denominado como “la nueva normalidad”. Muchos viajes nos esperan para ver a nuestros seres queridos que viven lejos y para disfrutar de la playa en este preludio de verano en el que ya nos encontramos. Sin embargo, hay que tener cuidado con el coche antes de emprender un viaje de larga duración. El prolongado tiempo de inactividad al que se han visto sometidos nuestros coches les puede haber pasado factura.

Estos son los puntos que has de revisar y las averías que te puedes encontrar:

Neumáticos

Aunque el vehículo no se mueva, pierden aire por lo que la presión baja y con esto corren peligro de agrietarse y deformarse, algo que se agrava en el momento en el que empezamos a circular. Tan pronto como puedas, acércate a algún sitio donde revisen la presión y las hinchen (lo puedes hacer tú mismo en una gasolinera, por ejemplo, siguiendo las instrucciones y con el cuidado de dejar la presión en los índices indicados por el fabricante).

La banda de rodadura debe tener un dibujo con una hendidura siempre superior a los 1,6 mm legales y mucho cuidado con los neumáticos más veteranos pues podrían haberse endurecido o cristalizado por lo que habrían perdido capacidad de adherencia aumentando así la distancia de frenado y el consumo.

La posible avería es un pinchazo o reventón y, en caso de que el neumático se haya deformado, se podría dañar la suspensión al tiempo que haría trabajar más al motor.

Combustible

Tanto la gasolina como el gasóleo pierden calidad con el tiempo y más si está expuesto al calor o a la luz (los depósitos de los coches son herméticos y están construidos de metal por lo que este daño solo sería aplicable a la gasolina que conserves en garrafas).

Esta pérdida de eficiencia se produce tras seis meses de inactividad por lo que, si en tres meses de estado de alarma no has movido el coche, nuestra recomendación es que repostes tan pronto como puedas (y hacerlo cada 200 o 300 km para mejorar la mezcla del combustible) y no esperar a acabar el depósito. El combustible se ha podido separar por ingredientes y en el fondo del depósito ha podido quedar algo de suciedad.

La posible avería estaría en los inyectores, se podrían taponar, o en los cilindros, una mala combustión o la presencia de suciedad podrían dañar los pistones, los cojinetes y las paredes de los cilindros.

Líquidos

Revisar el suelo para comprobar que el coche no ha sufrido pérdida de líquidos. Revisar también los depósitos del vano motor. Habría que prestar especial atención al aceite, al anticongelante y al líquido de frenos (al conducir, comprobar que el pedal del freno tiene el mismo tacto que antes, que no está esponjoso).

Antes de emprender un viaje conviene hacer un recorrido corto, en carretera a poder ser, y subir de forma prolongada las revoluciones del motor para que todos los conductos, gomas y manguetas vuelvan a mover los líquidos de forma correcta y a una temperatura óptima.

Aquí habría varias posibles averías, desde que haya juntas que se hayan soltado y dejen salir algún líquido, algo que también le puede suceder al depósito que lo contiene, hasta que se haya secado el interior de algún conducto y no deje pasar el líquido.

Aceite

De gran importancia por ser el encargado de lubricar el motor, así como otros elementos, para que se produzca bien la explosión y por ende que el coche se mueva. Tras varias semanas de inactividad, el problema que puede presentar es el mismo que el combustible: que haya perdido calidad y se hayan separado algunos de los ingredientes que lo componen.

La recomendación es sustituirlo tan pronto como puedas y la avería que puede producir es que dañe los cilindros del motor.

Filtro de aire

El filtro que permitirá el paso del aire destinado a generar la combustión en los cilindros debe estar limpio. En este tiempo de inacción se puede haber ensuciado de polvo y bichos.

En este caso, es raro que un fallo aquí degenere en una avería. La suciedad obligará a un mayor trabajo del motor por contar una menor cantidad de aire, aumentando así los consumos, pero es raro que ese mayor trabajo devenga en un daño al motor. Para que esto se produzca debería incurrir en más problemas, no solo en la suciedad del filtro del aire.

Filtro de habitáculo

Uno de los elementos que hay que cambiar de forma regular en las operaciones de mantenimiento habituales en nuestro vehículo y que más necesario se hace en estos momentos de miedo a rebrotes por el Covid19. Son los que impiden que entren partículas nocivas en el habitáculo y que se suelen ensuciar con la alta contaminación y el polen de las plantas.

Aquí no habría que hablar de avería aunque sí conllevaría una falta de renovación del aire en el interior del habitáculo y la consiguiente pérdida de oxigenación cuando haya varios ocupantes.

Recuerda que para que sea efectivo ante el Covi-19 necesita una certificación N95 como mínimo, es decir, no dejará pasar partículas de un tamaño superior a 0,3 micrómetros.

Luces

No debería haber problema en este punto, pero es posible que tras mucho tiempo de inactividad al conectar alguna lamparilla algún filamento se rompa y alguna bombilla deje de funcionar. Así, habría que revisar las luces de posición, cortas y largas, así como los intermitentes, las de frenada y los antiniebla. Además, también habría que comprobar la luz de marcha atrás y los testigos de la instrumentación.

Aquí la posible avería es que alguna no se encienda. Hay algunas que no resultan difíciles de sustituir aunque hay otras que obligan a acudir al taller (con la llegada de los led cada vez es más difícil cambiarlas uno mismo).

Limpiaparabrisas

Las gomas y los filamentos se han podido deformar o cuartear durante este tiempo por lo que conviene comprobar su estado antes de ponerte en marcha y más en estos días en los que han regresado las lluvias a la mayoría del territorio nacional.

Aquí nuestra recomendación es la de probarlo antes de salir y hacerlo esparciendo agua sobre las lunas, delantera y trasera, antes de conectar los limpiaparabrisas para que el polvo, restos de hojas o bichos que estén en el cristal no agrieten más la goma de las escobillas.

La posible avería está en que no cumplan con su función, no barran el agua del cristal como procede y que dejen surcos que dificulten la visibilidad de la carretera, algo que puede ser peligroso. Sustituirlas no es muy difícil pero si no somos capaces de ajustarlas, habría que acudir al taller.

Batería

Si tu vehículo es veterano y tu batería también es muy posible que se haya descargado después de tanto tiempo parado. En caso de que así sea, puedes recurrir a un arrancador, se pueden comprar en cualquier tienda especializada, o conectándola a la de otro coche.

Recuerda que para recargarla hay que conectar los positivos con los positivos y los negativos con los negativos, que hay que tenerlos conectados durante unos minutos con el coche donante arrancado (hacerlo en un lugar ventilado) y que, una vez arranquemos nuestro coche, conviene hacer una decena de kilómetros para que la batería recargue suficiente como para que no se vuelva a vaciar el tiempo que vuelva a estar parado.

La posible avería es que la batería ya no permita nuevas cargas y haya que sustituirla. En este caso, por el peligro que supone el manejo de este elemento por unas manos inexpertos, es recomendable acudir a un taller.

Aire Acondicionado

Es posible que tarde en enfriar o que, directamente, no enfríe nada aunque siga echando aire. En este caso podría haber perdido parte del gas que genera ese frío por lo que habrá que acudir a un taller para le pongan una nueva carga.

Cuestión aparte es que el sistema no responda cuando lo accionemos. En ese caso la avería sería que se habría roto el compresor por lo que habría que sustituirlo.

Freno de mano

Una de las recomendaciones que hacíamos antes del confinamiento era no estirar la palanca del freno de mano al máximo para no dañar el tensor. El problema aquí es que quede encasquillado y no baje como procede cuando lo quitemos.

La avería aquí podría ser, en el peor de los casos, que no se quite el freno o que estos mantengan algún contacto con los discos algo que notaremos al circular pues tendremos que acelerar con más. Para recuperar la tensión normal del freno de mano habrá que acudir a un taller.

Una buena limpieza

Esto ya entra en el plano de las recomendaciones. Hacer una buena limpieza tanto del vano motor como del habitáculo para eliminar las suciedades que se han podido acumular tras varias semanas de inactividad. Aquí se retirará el polvo acumulado, restos de arena, ramitas y hojas que hayan quedado e, incluso, restos de animales o bichos que se hayan alojado y que puedan generar olores.

Posteriormente, y como prevención ante el Covid-19, conviene llevar hidrogel en el coche y limpiar con jabón o productos que contengan un mínimo del 70 % de alcohol las superficies que estén expuestas al contacto como el volante, las palancas de cambio, freno y los periféricos tras el volante, así como los botones del salpicadero y la consola central. Además, conviene repasar los tiradores de las puertas y otras superficies que donde se hayan podido apoyar personas.

En cuanto a la tapicería, hay que tener mucho cuidado con los productos de limpieza utilizados pues puede dañar los tejidos y producir manchas.


Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *