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10 rutas en coche para viajar por España este verano

Ronda

Mostramos varias rutas en coche para descubrir España.

En un momento como el que vivimos en el que la pandemia del Covid-19 aún sigue dando coletazos en países que hace solo unos meses habíamos marcado como destino de nuestras vacaciones estivales, muchos han tenido que reorganizar su escapada para descansar buscando dentro de nuestras fronteras. En ClicaCoches proponemos 10 rutas para hacer en coche por España, fáciles y sencillas, algunas más largas, otras más cortas; para ‘redescubrir’ la riqueza cultural, patrimonial y culinaria de nuestro país.

El Pirineo, de este a oeste – 811 km

Castellfollit de la Roca
Castellfollit de la Roca

Si eres de los que huyes del calor y de la playa y en vacaciones te gusta disfrutar de la montaña y visitar lugares que el resto del año no podrías, te proponemos una ruta por el Pirineo (con alguna una salida a territorio francés y andorrano). Aprovecha para visitar zonas y pasar por carreteras que en invierno están cortadas por la nieve, o directamente se han convertido en pistas de esquí. Aquí tienes detalle la ruta.

  • Figueras (Gerona): Punto de partida de un largo viaje que nos llevará al otro lado de uno de los sistemas montañosos más impresionantes de nuestra geografía. Obligatoria es la visita al museo de Salvador Dalí, así como a su casco histórico con murallas medievales, edificios modernistas y neoclásicos así como al Castillo de Sant Ferrán.
  • Besalú (Gerona): Pueblo medieval de calles, casas y puentes de piedra por el que no pasa el tiempo situado junto al rio Fluviá. El Castillo data del siglo X y el Pont Vell (puente viejo) del siglo XI.
  • Castellfollit de la Roca (Gerona): Uno de esos pueblos que uno visita y se pregunta cómo lo han podido construirlo ahí al estar situado en la cornisa de una montaña a lo largo de un kilómetro. La piedra se muestra en las construcciones de todo el pueblo y es impresionante el mirador de Josep Pla.
  • Beget (Gerona): el gran desconocido. Un pueblo pequeño y de difícil acceso que hoy cuenta con poco más de 20 habitantes que cuenta con la iglesia de San Cristofol de Beget, excelente ejemplo del arte románico.
  • Camprodón (Gerona): el puente de piedra que se yergue sobre el río Ter nos recuerda a otros asturianos. Además, desde aquí hay innumerables rutas para hacer senderismo.
  • Queralbs (Gerona): pequeño pueblo de calles estrellas y laberínticas con casas de piedra. Los lugares a visitar son el Santuario de Núria, la iglesia de Sant Jaume y el castillo.
  • Andorra la Vieja: aunque muchos la conozcan por sus bancos o por sus tiendas económicas, también alberga una importante oferta cultural y monumental como la casa de la Vall, el Pont de la Margineda o el Castillo e Iglesia de Sant Vicenç d’Enclar.
  • Castellar de Nuch (Barcelona): localidad de poco más de 150 habitantes situado en la falda de una montaña y mimetizado con el ambiente. Muy recomendable la visita a las fuentes del Llobregat y muy curiosa la visita al museo del cemento (una antigua fábrica que también supo mimetizarse con la naturaleza y el todo medieval del pueblo).
  • Salardú (Lérida): capital del Alto Arán (comarca a la que pertenece Baqueira Beret) impresiona no solo por sus construcciones, las propias de un lugar donde la nieve está presente varios meses al año, sino por las vistas de las montañas que hay alrededor. Una visita a sus calles nos lleva a Suiza.
  • Vielha (Lérida): no solo podrás disfrutar de la belleza de una localidad que sigue la tónica de los alrededores (iglesia de Sant Miquéu, a1yuntamiento porticado y edificio de correos con el cristo de Mijaran) sino que además ofrece una importante oferta de actividades para el disfrute de la naturaleza y de todo tipo de aventuras.
  • Tahull (Lérida): localidad de apenas 250 habitantes que tiene una de las obras pictóricas más representativas del románico español: San Clemente de Tahull. Bueno, en realidad es una copia. El original se lo llevaron al Museo Nacional de Arte de Cataluña.
  • Benasque (Huesca): capital del denominado Valle Escondido, se puede contemplar y disfrutar de unas vistas que buena parte del año se encuentran nevadas.
  • Torla-Ordesa (Huesca): este pueblo medieval es mucho más que el último pueblo antes de la frontera con Francia (con la que no tiene comunicación por carretera aunque sus caminos sí se utilizaron tiempo atrás para el contrabando para salir o entrar de nuestro país), es la puerta de entrada al Valle de Ordesa y al Monte Perdido. Es, además, un lugar donde la historia sitúa a los cátaros, el cantar de Roland y el origen de muchos protagonistas de las Cruzadas.
  • Roncesvalles (Navarra): el punto de donde parte el Camino de Santiago (el más popular de los inicios de esta ruta) hoy cuenta con una población de una veintena de personas. La Colegiata de Orteaga es un lugar a visitar aunque también los parajes que lo rodean y que tiempo atrás suponían un lugar de paso entre Francia y España.
  • Maya (Navarra): pueblo pintoresco donde los haya pues recibe a los visitantes con un arco mientras que el resto de la población se extiende a lo largo de una única calle siguiendo el camino de Santiago del Baztán.
  • Irún (Guipuzcoa): Fin de nuestra ruta. Paso fronterizo tradicional con Francia (les separa el rio Bidasoa). Aunque es una ciudad nueva, se puede visitar la iglesia de Santa María del Juncal, del siglo XVI, el ayuntamiento es de estilo barroco y el templo romano junto a la iglesia de Santa Elena.

La costa catalana – 420 km

Tossa de Mar

Cataluña guarda increíbles encantos, aunque muchos solo conozcan Barcelona, la fiesta de Salou o las playas de Lloret de Mar. Ha sido zona de paso de innumerables culturas que han sabido dejar su huella que suma a una costa abrupta, por momentos, amplia y tranquila, otros.

Nuestra ruta recomendada es la siguiente:

  • Cap de creus (Gerona): cabo de gran belleza que se sitúa como el punto más oriental de la península.
  • Cadaqués (Gerona): pueblo que conserva la tradición de los pueblos pesqueros y que sirvió de inspiración a Salvador Dalí.
  • San Martin de Ampurias (Gerona): pueblo medieval que se sitúa junto a los restos arqueológicos de Empuries, que datan del s. VI a. C.
  • Islas Medas (Gerona): archipiélago de 7 islas que conforman una de las reservas de fauna y flora más importantes del Mediterráneo.
  • Calella de Palafrugell (Gerona): Pueblo pesquero que mantiene su encanto de hace décadas y que inspiró a Joan Manuel Serrat para componer su tema Mediterráneo.
  • Sant Feliu de Guixols (Gerona): Localidad pesquera que mantiene el atractivo de otra época y que ha sumado actividades para el disfrute de toda la familia.
  • Tossa de Mar (Gerona): Ciudad amurallada que culmina con la presencia de un castillo en una cala junto al mar.
  • Calella (Barcelona): pueblo que ha sucumbido al boom del turismo pero que ha sabido mantener el original pueblo pesquero. En los alrededores hay increíbles calas para disfrutar.
  • Barcelona: poca explicación necesita la ciudad condal. Aquí uno puede estar dos días… o varias semanas: la sagrada familia, el puerto olímpico, Montserrat… mil y un sitios hay para visitar.
  • Sitges (Barcelona): independientemente de lo que indique el navegador, toma la carretera del Garraf (86 curvas en 35 km que vas a disfrutar por las vistas). Localidad con mucha animación, con un paseo marítimo construido a mitad del siglo XIX, numerosas casas coloniales y un bonito pueblo de pescadores. También hay mucho ambiente nocturno.
  • Tarragona: capital del norte de Hispania (así se denominaba a la península ibérica durante la época romana) en el s. III a.C. Cuenta con un importante patrimonio romano como son el circo, el anfiteatro, el foro o el acueducto. A esto ha sumado huellas del resto de pueblos y culturas que han pasado por aquí, contando con un patrimonio y una cultura que resume la historia de España.
  • Tortosa (Tarragona): Final de ruta en el delta del Ebro donde se pueden observar los restos de la convivencia de las religiones cristiana, musulmana y judía, a la que ha añadido un fuerte cariz modernista.

Pueblos blancos de Andalucía – 216 km

Andalucía es famosa por sus pueblos blancos, aunque hay alguna ruta oficial como la de los pueblos blancos y que se concentra en la provincia de Cádiz, aunque nosotros nos hemos tomado alguna licencia y hemos añadido algún pueblo de Málaga.

Vamos a rodear la Sierra de Grazalema, uno de los lugares con más lluvias de España, con unos países de gran belleza y difíciles para construir poblaciones, y una amplia fauna y flora.

Antes de iniciar la ruta te damos un consejo, lleva calzado cómodo, ropa fresca, crema protectora y una botella de agua. Vas a subir y bajar muchas calles empinadas. Aquí tienes la ruta para no perderte nada.

  • Ronda (Málaga): iniciamos la ruta con un pueblo con mucha historia, famoso por el puente que cruza el tajo (de Ronda), conocido por ser cuna de toreros (su plaza de toros es de piedra), y sus increíbles vistas.
  • Setenil de las Bodegas (Cádiz): Muchos no entenderán que un pueblo se haya construido aquí. En la vega de un río de difícil acceso, tanto, que hay calles construidas bajo las piedras de la montaña. Obligatorio subir al mirador de El Carmen.
  • Torre Alhaquime (Cádiz): en la falda de una colina se asienta este pueblo tranquilo y agradable donde el castillo árabe y la Iglesia de nuestra Señora de la Antigua son puntos de interés turístico.
  • Olvera (Cádiz): enclave con una de las panorámicas más llamativas. Pueblo a los pies de dos peñascos con una organización urbana propia de la época árabe donde destacan dos peñascos, en uno se encuentra el castillo musulmán y en el otro la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación.
  • El Gastor (Cádiz): creado durante la guerra de Granada, posteriormente quedó como cobijo de bandoleros. Hoy día impresionan las vistas que tiene de la Sierra de Grazalema. Se le conoce como el Balcón de los Pueblos Blancos.
  • Arcos de la Frontera (Cádiz): algo más lejos de la sierra de Grazalema se encuentra esta localidad que se construyó en la cresta de una montaña con sendos desfiladeros a cada lado. El casco histórico ha sido declarado Monumento histórico-artístico. Mucho ojo con dónde intentas pasar con el coche, podrías quedarte atascado y, si no lo crees, mira las líneas que han dejado muchos retrovisores en las paredes de sus calles.
  • El Bosque (Cádiz): aunque muchos no lo crean, se trata de una de las localidades en las que más llueve. El río Majaceite divide la localidad en dos y sus calles están salpicadas de fuentes. Se pueden hacer muchas rutas de senderismo por sus alrededores.
  • Ubrique (Cádiz): pueblo con de gran tradición en el tratamiento del cuero con numerosos talleres que trabajan para algunas de las firmas más conocidas de la moda internacional.
  • Benaocaz (Cádiz): la carretera que une Ubrique con Benaocaz puede ser una de las más bonitas de toda la península, y con mayor desnivel. Cuenta con varios miradores desde donde se puede observar la fauna de la zona. En el pueblo se puede visitar una calzada romana en excelente estado de conservación.
  • Villaluenga del Rosario (Cádiz): otra curiosidad de la ruta. En este pequeño pueblo se encuentra un cementerio que se hizo en los restos de una iglesia (que mandó quemar Napoléon hace más de dos siglos).
  • Grazalema (Cádiz): la localidad que da nombre a esta serranía y la más lluviosa de España. Enclave de gran importancia en las diferentes guerras que ha visto Cádiz, conserva restos de la época romana y árabe. Hoy día hay que visitar la fuente Romana, la Iglesia de Nuestra Señora de la Aurora y la Parroquia de la Encarnación.

Ruta de la plata – 953 km

Mérida
Mérida

El recorrido original de la época romana era desde Mérida hasta Astorga (León) pero, con el tiempo, y con las necesidades de transporte de mercancías, esta se amplió hasta Sevilla por el sur y hasta Gijón por el norte. Hay quien dice que es la Ruta 66 española. Nosotros nos conformamos con disfrutar de la multiculturalidad que nos ofrece. Aquí tienes la ruta pormenorizada.

  • Sevilla: comenzamos la ruta en la capital hispalense. Dependiendo del calor que haga, en verano es fácil ver cómo el termómetro supera los 40º, recomendamos visitar la Ctedral con su Tiralda, el Real Alcázar, la Plaza de España y dar un paseo por los barrios de Santa Cruz y de Triana, cuna del arte flamenco andaluz.
  • Zafra (Badajoz): En sus alrededores se pueden encontrar numerosos restos romanos mientras que en la propia localidad se deben visitar las plazas grande y chica, unidas por el Arquillo del Pan, la puerta de la muralla así como diferentes iglesias y ermitas. También recomendamos visitar el palacio de los Duques de Feria y la colegiata de la Candelaria donde se guardan numerosas obras de Zurbarán.
  • Mérida (Badajoz): ciudad romana con la que se originó esta ruta romana, después bautizada como Ruta de la Plata, y que es conocida por su anfiteatro. A esto añade numerosas reliquias de esta época repartidas por toda la ciudad como el arco de Trajano o el puente romano. No olvides visitar el acueducto de Los Milagros (también romano) que muchos aseguran sirvió de inspiración para la arquería y decoración de La Mezquita de Córdoba.
  • Cáceres: fundada por los romanos, en su casco histórico se pueden encontrar restos de diferentes pueblos y épocas. Mantiene su muralla morisca y cuenta con una treintena de torres por todo el casco histórico. Recomendamos visitar, además de las catedrales, la Torre del Bujaco y el Palacio de los Golfines de Abajo.
  • Plasencia (Cáceres): un tesoro de Extremadura que pocos conocen. Presume de tener dos catedrales, la  vieja del siglo XIII y la nueva del XVI, merece la pena visitar el Palacio Episcopal, el de Mirabel y varias iglesias del centro.
  • La Alberca (Salamanca): Nos desviamos un poco de la ruta original para conocer otro de esos pueblos por los que nos pasa el tiempo, de origen musulmán y declarado Conjunto Histórico Artístico. En esta ocasión no recomendamos museos, tan solo pasear, disfrutar de sus calles, su arquitectura, donde las plantas superiores sobresalen de las inferiores, sus balconadas enrejadas, que intentes descifrar los símbolos labrados en piedra que encontrarás en muchos rincones y que degustes la gastronomía de la tierra donde todo es casero y de la huerta.
  • Béjar (Salamanca): tienes trabajo por delante. Hay que visitar la calzada romana, el puente y los miliarios de la Malena, el palacio Ducal y el Bosque, los tres últimos del siglo XVI y declarados Bien de Interés Cultural, a lo que debemos sumar las murallas medievales, la Plaza Mayor, la iglesia de El Salvador, la de Santa María la Mayor y la Plaza de Toros (la más antigua de España datada de 1711). Si te ha entrado sed y hambre aquí hay buenos lugares donde comer platos típicos de la zona.
  • Guijuelo (Salamanca): Aunque es una localidad moderna (se pueden visitar los restos de El Torreón, una iglesia que está en las afueras) la recomendamos por su denominación de origen del jamón. No podéis pasar de largo sin parar a degustar tal manjar patrio.
  • Salamanca: Ciudad que no necesita presentación. Declarada Patrimonio de la Humanidad, ofrece mucho ambiente universitario, aunque ha sabido mantener la tradición de Castilla. Cuenta con dos catedrales, una Plaza Mayor de gran factura y un sinfín de rincones e iglesias donde se mezclan estilos de varias épocas, desde el románico hasta el barroco.
  • Zamora: una de las joyas desconocidas de nuestro país. Con el río Duero como testigo encontramos una ciudad acogedora y tranquila donde destaca el casco histórico y la gran catedral de estilo románico con una llamativa cúpula. Aquí debemos realizar la ruta del románico y hay que visitar el castillo, las murallas y el puente de piedra. Y, si tienes tiempo, el museo de la Semana Santa. Verás las diferencias entre esta y la de Sevilla (y el resto de Andalucía) ciudad de la que partimos.
  • Granja de Moreruelas (Zamora): pequeño pueblo, de esos por los que parece que no pasa el tiempo, donde hay que visitar el monasterio cisterciense del siglo XVII.
  • Benavente (Zamora): qué mejor sitio para descansar que en el Parador Nacional de Benavente, que realmente es la Torre de Caracol que data del siglo XVI. También se podemos ver su casco histórico, la Plaza Mayor, la iglesia de Santa María del Azogue y el Hospital de la Piedad.
  • La Bañeza (León): Sí, hemos cogido un pequeño desvío, pero tiene su importancia. Son muchos los espacios que se pueden visitar en esta comarca, pero nosotros nos quedamos con el museo de la Alhajas, la Calzada del Obispo, el puente de la Vizana y el Museo de la Alubia, que aunque sea verano, también se puede disfrutar de este plato de puchero.
  • Astorga (León): declarada conjunto histórico artístico, la ciudad cuenta con numerosos puntos que visitar como la catedral de Santa María, que tardó más de tres siglos en construirse y engloba varios estilos arquitectónicos; el palacio episcopal que diseñó Gaudí, una de las tres obras que hizo fuera de Cataluña; la plaza mayor y el museo romano. Para finalizar la visita, no puedes pasar por alto tu cita con el cocido maragato.
  • León: capital del antiguo Reino de León donde se puede echar más de un día. Y de dos. Fama internacional tiene su catedral del siglo XIII de estilo gótico a la que hay que sumar la muralla, las critpas romanas, la casa Botines de Gaudí, la Plaza Mayor, el palacio de los Guzmanes y un largo etcétera.
  • Lena (Asturias): aquí encontramos parte de la vía romana de La Carisa y el Mosaico de Memorana, además de estructuras funerarias de origen neolítico, el dolmen de la Mata y diversos restos arqueológicos.
  • Oviedo: en el corazón de Asturias se sitúa la capital del principado donde destaca la catedral, con una torre de estilo románico y otra gótica; el mercado del Foltona, el boulevard de la sidra, la fuente Prerrománica de La Foncadala a lo que debemos sumar un paseo sin prisas por el casco histórico. Aquí encontraron inspiración escritores como Leopoldo Alas Clarín y Pérez de Ayala. Y, si te animas, también podrías subir al alto del Naranco en busca de la iglesia de Santa María del Naranco, uno de los mejores exponentes del arte románico de nuestro país.
  • Ribera de Arriba (Asturias): aquí podemos encontrar un tramo de vía romana en estado original. Además, también se puede visitar el centro de interpretación del Hórreo donde podrás conocer todo sobre esta peculiar construcción asturiana.
  • Gijón (Asturias): terminamos la ruta a orillas del Mar Cantábrico, disfrutando de un paseo desde la desembocadura del río Piles hasta la iglesia de San Pedro, para posteriormente dirigirnos al cerro de Santa Catalina, donde encontraremos la escultura Elogio del Horizonte de Chillida También es obligatorio pasear por el barrio Cimadevilla, el antiguo barrio de pescadores de la ciudad asturiana.

10 playas para descubrir Galicia – 526 km

La playa de las catedrales
La playa de las catedrales

Aunque pensemos que en Galicia solo llueve, también hay playas de gran belleza y que concentran a numerosos turistas que huyen del calor de otros puntos de la península y que no temen a las frías aguas del Atlántico.

Aquí tienes todos los enclaves que debes visitar.

  • Islas Cíes (Pontevedra): nuestro recorrido en realidad comienza en Vigo, que es desde donde hay que coger el ferry para llegar a este archipiélago que se encuentra frente a la ría de Vigo (se necesita un permiso para viajar y es recomendable comprar los billetes con antelación por las colas que algunos días se forman). Son tres playas de fina arena y entorno paradisíaco aunque también cuenta con rutas para recorrer y conocerlas.
  • Playa de Barra (Cangas de Morrazo – Pontevedra): con casi un kilómetro de longitud y unos 50 metros de anchura se puede disfrutar de una playa tranquila de agua fría. Además, está permitido el nudismo. Se accede desde la carretera PE-1006.
  • Playa de Melide (Cangas de Morrazo – Pontevedra): vecina a la anterior, también se sitúa en la ría de Vigo, tiene unos 250 metros de largo y unos 30 de ancho, y se sitúa a mar abierto y en el especio que deja un pinar. Se accede desde la aldea de Donón, a través de una pista forestal.
  • Playa de Lagos (Bueu – Pontevedra): playa virgen de rocas aunque suele contar con alta ocupación por el fácil acceso desde la EP-1302.
  • Playa de Vilar (Ribeira – La Coruña): arenal de cuatro kilómetros de longitud en pleno Parque Natural de las Dunas de Corrubedo por lo que al llegar hasta aquí ya podemos disfrutar del paisaje, aunque hay que tener cuidado con el fuerte oleaje. Recomendamos las puestas de sol, pero no te quedes hasta muy tarde, que después hay que volver por mitad del bosque y la iluminación es limitada.
  • Playa Área Mayor (Louro – Muros – La Coruña): la playa es el brazo de arena que separa la laguna de Xalfas con el mar. No hay peligro con la subida pues la arena tiene una altura de hasta 14 metros. A 100 metros hay un aparcamiento para autocaravanas. Otro sitio en el que está permitido el nudismo.
  • Playa de Carnota (Carnota – La Coruña): zona de marismas que logran una playa de más de 7 km y hasta 500 metros de anchura en momentos de bajamar. En este espacio de protección de aves, no solo puedes disfrutar del baño sino de la cantidad de especies que habitan la zona. Por la AC-550 se accede hasta Carnota y desde aquí hay que buscar la playa aunque hay indicaciones.
  • Playa de Razo (Arnados – Razo – La Coruña): de fácil acceso desde todo el pueblo y mucho aparcamiento, al baño se pueden sumar numerosas actividades que aquí se organizan como el surf o el buceo, y de espeleología, pues aquí nace la Depresión Meridiana, un fenómeno geológico que muestra los diferentes estratos formados a lo largo del tiempo. Se accede por el paseo Rua Paseo Praia de Razo da Costa.
  • Playa de las catedrales (Ribadeo – Lugo): En una zona de acantilados, el agua del mar ha ido tallando la piedra diferentes formas hasta generar formaciones que aparentan ser muros y arcos de catedrales y dando lugar a numerosas cuevas. Cuando la marea sube, las playas desaparecen. Se accede a través de la LU-P-0610.
  • Playa Arealonga (Foz – Lugo): playa de 1,3 kilómetros y una anchura de unos 40 metros con aspecto de no haber sido colonizada todavía al estar rodeada de vegetación y bosques. Se accede desde la N642.

Tras los pasos de Don Quijote – 409 km

Campo de Criptana
Campo de Criptana

El Gobierno de Castilla-La Mancha propone un recorrido de más de 2.500 km para conocer las huellas de Don Quijote, algo que nos llevaría a visitar hasta 148 pueblos, parajes naturales, riberas fluviales y hasta vías pecuarias.

Nosotros vamos a hacer una ruta más corta, que recorra algunos de los puntos más emblemáticos de la obra protagonizada por Alonso Quijano y de la época en la que se ubicó, aunque eso suponga dejarse por el camino algunas de las localidades más turísticas de la comunidad. Sigue la ruta a través del siguiente enlace.

  • Toledo: ciudad imperial, declarada Patrimonio de la Humanidad y ubicada en el meandro del río Tajo. Obligatorio visitar su catedral, el museo de El Greco, pasear por sus callejas y disfrutar de las vistas del mirador del Valle. Fue cuatro décadas capital de España medio siglo antes de que se publicara la primera parte de Don Quijote.
  • Tembleque (Toledo): aquí llegaremos tras haber pasado por Nambroca, el castillo de Alminocid de Toledo y el Castillo de Peñas Negras de Mora. Ya en Tembleque podremos disfrutar de su Plaza Mayor con los edificios porticados y balcones de madera.
  • Campo de Criptana (Ciudad Real): localidad en la que encontraremos los molinos de viento que el bueno de Don Quijote confundió con gigantes y a los que atacó con nefastas consecuencias para sus intereses. Encontramos hasta 10 molinos de los que tres mantienen sus mecanismos originales de funcionamiento.
  • El Toboso (Toledo): la localidad que vio nacer a Dulcinea, la mujer que dejó prendado a nuestro hidalgo y caballero. Aunque ese personaje pertenece a la ficción, hay quien apuntan a que existió más o menos, que fue Ana Martínez Zarco a la que vio Cervantes, en el torreón de la iglesia, la que inspiró tal personaje. Hay varios museos de la obra y de los personajes para visitar, así como el museo convento de las trinitarias, de estilo herreriano aunque con una bóveda gótica, y la iglesia de San Antonio Abad.
  • Ossa de Montiel (Albacete): lugar en el que se enmarcaron dos de las aventuras más conocidas de Don Quijote: la cueva de Montesinos y el Castillo de Rochafrida.
  • Valdepeñas (Ciudad Real): numerosas veces se nombra a Valdepeñas, la capital de vino de Castilla-La Mancha, a la vecina Santa Cruz de Mudela y a Almuradiel, la puerta de acceso a Despeñaperros en el paso a Andalucía. Ya que has parado, y visitado la ciudad, no te olvides de llevarte un buen recuerdo en forma de botella de la ciudad.
  • Almagro (Ciudad Real): conjunto histórico artístico con una plaza mayor con edificios porticados y fachadas construidas en madera. Resulta encomiable que aún se mantengan en pie. Además, esta localidad ha tenido siempre una gran relación con el teatro conservando numerosos corrales de comedias, pequeños teatros, donde aún se realizan obras para todos los públicos.
  • Argamasilla de Calatrava (Ciudad Real): este es el lugar del que Cervantes no quiso recordar su nombre. Según dicta la leyenda, es aquí donde se sitúa la cueva de Medrano, donde estuvo recluido y donde el autor comenzaría a escribir. Fue tal su padecimiento que por eso mismo no quería acordarse del nombre lugar en el que tanto sufrió.

Ruta del vino por La Rioja y Álava – 91 km

Elciego
Elciego

Toca disfrutar de uno de los productos de mayor fama internacional de nuestro país: el vino. Y, cómo no, lo haremos en uno de los enclaves donde la producción de este caldo es religión. En cada lugar que a continuación nombremos encontraréis numerosas bodegas donde comprar, y fuera de nuestro recorrido también, aunque nosotros hemos querido organizar una ruta corta donde también visitar poblaciones con historia y edificios vistosos.

Una última advertencia, alcohol y conducción no se deben mezclar por lo que a uno de los integrantes del vehículo le va a tocar reservarse las ganas de probarlos para otro momento. Esta es la ruta a seguir.

  • San Millán de la Cogolla (La Rioja): comenzamos la ruca conociendo los orígenes del castellano donde encontraremos un casco histórico declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico entre los que se incluye su catedral. Hay que visitar los monasterios de Suso y Yuso.
  • Briones (La Rioja): situado entre la Sierra de la Demanda y la Sierra de Cantabria se encuentra este pueblo medieval declarado Conjunto Histórico Artístico, donde podremos visitar la plaza central, la iglesia de la Asunción y el palacio del Marqués de San Nicolás del siglo XVI así como el Museo del Vino. Antes de adentrarse en la cultura del vino, hay que conocer el proceso de producción. 
  • Haro (La Rioja): considerada la capital del vino. Poco más se puede añadir. Entre los lugares a descubrir destaca la Plaza de la Paz, la iglesia de Santo Tomás y la basílica de Santa María de la Vega. No podemos dejar de recomendar visitar las bodegas, aquí están algunas de las más antiguas de la región, con llamativas edificaciones modernistas que en algunos casos se pueden visitar y se organizan catas.
  • Labastida (Álava): cambiamos de comunidad para adentrarnos en el País Vasco para conocer esta localidad en la que podremos visitar la ermita del Santo Cristo, de estilo románico y gótico, la iglesia de la Asunción, los arcos de Toloño y Larrazuria. En el casco histórico se pueden visitar algunas bodegas subterráneas.
  • Samaniego (Álava): pequeño pueblo (unos 300 habitantes) que merece la pena visitar y del que podemos salir con alguna botella bajo el brazo. Las bodegas y los viñedos tiñen sus paisajes mientras que en el casco urbano encontramos la iglesia de Asunción, que fue parte de la fortaleza en el siglo XV, y el Palacio de Samaniego, casa solariega del siglo XVII ahora convertida en hotel. Y si vas con tiempo, visita también el Balcón de La Rioja con una altura de 1.000 metros.
  • Leza (Álava): acogedor municipio vasco de apenas 200 habitantes con edificios de estilo renacentista aunque destaca la iglesia de San Martín, con su portada isabelina, fácilmente visible a varios kilómetros de distancia. En los alrededores encontramos el dolmen del Sotillo rodeado de nueve losas.
  • Elciego (Álava): localidad medieval de poco más de mil habitantes donde entre las casas de piedra teñidas de marrón de pronto destaca la bodega-hotel de Marqués de Riscal diseñada por Frank Gehry, el mismo que diseñó el museo Guggenheim de Bilbao. Además de este elemento extraño aunque vistoso en este entorno, también se pueden visitar la iglesia de San Andrés, del siglo XVI; el edificio del ayuntamiento, que data del siglo XVIII, o la Ermita de Nuestra Señora Virgen de la Plaza, construida el mismo año.
  • Laguardia (Álava): preciosa localidad levantada sobre una colina, algo que se explica porque los orígenes del pueblo se encuentran en un castillo aquí construido en el siglo X cuando pertenecía al Reino de Navarra. Pasó a ser considerada villa en el siglo XII y se encuadró en la provincia de Álava en el siglo XVI. Mantiene en pie su muralla y sus cinco puertas de acceso. Merece la pena perderse por su casco histórico empedrado, hay que visitar las iglesias de Santa María de los Reyes (estilo gótico) y la de San Juan Bautista (donde confluyen varios estilos) y algunas de sus bodegas urbanas (hay más de 300 cuevas excavadas para acogerlas).
  • Logroño (La Rioja): La capital riojana está acostumbrada a recibir visitantes, algunas crónicas del siglo XII que hacían referencia al Camino de Santiago ya la nombraban. Entre los lugares a visitar destacan el Paseo de El Espolón, la Catedral de Santa María de La Redonda, el convento de la Merced (sede del parlamento), la iglesia de Santiago El Real y la de Santa María de Palacio. Y como buen final de ruta, es obligada la visita a la calle Laurel, jalonada de bares y restaurante donde disfrutar de pinchos, raciones y buenos platos de la tierra así como de los mejores vinos de La Rioja.

Región de Murcia – 439 km

Novelda
Novelda

Otra gran desconocida de nuestra geografía, objetos de chistes maliciosos en los últimos tiempos pero que pocas veces se reconoce su riqueza cultural, monumental y, como no podía ser de otra manera, gastronómica. No te pierdas siguiendo nuestras indicaciones.

  • Moratalla: pueblo de los de toda la vida, con un encanto especial, con sus calles serranas, ritmo de vida tranquilo y construido a los pies de un castillo-fortaleza de origen musulmán del siglo IX del que destaca la Torre del Homenaje. Además, se pueden encontrar diversas casas señoriales, palacetes y escudos heráldicos mientras que en los alrededores se encuentran un sinfín de rutas de senderismo y unas pozas y resaltes naturales conocidos como La Puerta.
  • Caravaca de la Cruz: Considerada una de las cinco ciudades santas después de que el rey musulmán Abú Zeid se convirtiera al cristianismo en 1232 cuando vio a dos ángeles bajar del cielo portando una cruz, la hoy conocida como cruz de Caravaca. Aquí se puede ver la Basílica del Santuario de la Vera Cruz, la iglesia del Salvador y el templete o capilla del Bañadero y, como curiosidad, el museo de los caballos del vino.
  • Ceheguín: un enclave que los íberos ya supieron valorar unos 4.000 años antes de Cristo. Las callejas estrechas que conforman el casco histórico han sido declaradas conjunto histórico donde podemos encontrar la Ermita del Santo Cristo, el convento de San Esteban o la iglesia de María Magdalena. Un reto para los visitantes es descubrir los más de cien escudos heráldicos tallados en piedra que aquí se pueden encontrar.
  • Cieza: la antigua fortaleza musulmana tiene un importante patrimonio que ofrecer como el Molino de Teodoro, el museo de Medina-Siyasa, el Convento de San Joaquín, la Basílica de la Asunción, el Balcón del Muso y el Mercado de Abastos.
  • Mula: espectacular ciudad de origen musulmán que se asienta a los pies del castillo de los Vélez así como numerosas iglesias y casas solariegas como la Casa Pintada o el Palacio de los Marqueses de Mena Hermosa o el Santuario del Niño Jesús de Balate, la iglesia de Santo Domingo de Guzmán y el Monasterio de la Encarnación.
  • Murcia: fundada por el califa Abderramán II en el siglo IX, aún mantiene parte de la muralla que tuvo y que contó con hasta 95 torreones de vigilancia. Como lugares a visitar recomendamos la catedral de Murcia así como las iglesias de la Merced, San Miguel, Santa Ana, las Claras, Santo Domingo, Santa Eulalia o San Juan de Dios, mientras que en la pedanía de Guadalupe está el Monasterio de Los Jerónimos. Además, también disfrutarán de un agradable paseo quienes se acerquen a la Plaza de las Flores y a la Calle Platería, al puente nuevo y al puente viejo, y al Malecón.
  • La Manga del Mar Menor: una laguna junto al mar que separa un brazo de tierra de unos 24 km de largo, con anchuras que van desde los 200 metros al kilómetro. Se desde el Cabo de Palos a Punta del Mojón aunque en parte ha sido edificado por el municipio de La Manga, que ha convertido este enclave paisajístico en destino turístico.
  • Cabo de Palos: así llamado hoy día, aunque los romanos le llamaron Cabo de la Laguna, su faro es un lugar de bella estampa para hacer fotografías y muy demandado por los buceadores por la extensa flora marina que atesora. Junto a este se encuentra la playa de Cablanque, una de las más buscadas de la Región de Murcia.
  • Cartagena: lugar de paso para numerosas civilizaciones en la que todas han dejado su huella en sus callejas y rincones. Destaca el Teatro Romano, las fortificaciones junto al mar, la basílica menor de la Virgen de la Caridad, las fachadas modernistas del Casco Histórico y el Palacio Consistorial.
  • Totana: en plena Sierra de Espuña encontramos esta localidad dedicada tradicionalmente a la alfarería. Aquí podremos visitar la iglesia de Santiago, la ermita de Santa Eulalia de Mérida, el Ayuntamiento de Totana y, si vais con tiempo y no hace demasiado calor, el yacimiento argárico de la Bastida.
  • Aledo: ciudad medieval limitada por una cornisa montañosa y de origen musulmán. Destaca la torre de la Calahorra, del siglo XI, una de las construcciones más antiguas de la región, y la iglesia de Santa María, de estilo barroco y con dos torres gemelas.
  • Lorca: conocida como la ciudad barroca, fue duramente golpeada por un terremoto en el año 2011 del que aún se está reponiendo. Aun así, mantiene intacta su belleza como el Castillo de Lorca, con parte de sus muralla aún en pie, sinagoga y judería en su interior; la antigua colegiata de San Patricio, el Palacio de Guevara, la Plaza de España e iglesias y conventos de diferentes épocas y estilos así como diversos palacios que se reparten por toda la ciudad.
  • Águilas: nos acercamos al final del viaje y llegamos a la playa, que ya apetece. Águilas nos ofrece 28 kilómetros de litoral, aunque también el castillo de San Juan de las Águilas, la casa consistorial, unas Termas Romanas, el cabo de Cope, el embarcadero del Hornillo y el faro de Punta Negra.
  • Mazarrón: pueblo de origen minero que en la actualidad cuenta con un segundo núcleo urbano en la costa a 5 km del original, algo de esperar teniendo en cuenta que cuenta con 35 km de litoral. Para visitar recomendamos las minas de San Cristóbal y los Perules, y para disfrutar del mar, las calas de Bolnuevo.

Comunidad Valenciana– 856 km

Morella
Morella

Aunque muchos solo la conozcan por sus fiestas y algunos de sus platos típicos, que nunca hay que renunciar a ninguno de los dos, la Comunidad Valenciana sabe conjugar el turismo de playa con la historia. Es un diamante en bruto por descubrir para muchos con pueblos enclavados en lugares imposibles y con un amplio abanico de castillos de diferentes épocas y en excelente estado de conservación. Esta es nuestra ruta:

  • Morella (Castellón): el rey Jaume I dijo que Morella era tierra de reyes, y bien lo parece teniendo en cuenta que muestra un castillo sobre una ciudad amurallada de intrincadas calles donde destaca la Torre de Sant Miquel o el Convento de Sant Francesc. En el exterior se pueden visitar numerosas pinturas rupestres así como las Cuevas de Morella La Vella.
  • Ares del Maestre (Castellón): la localidad de calles escalonadas se dibuja de forma circular en torno a la Mola del Castell y a la Mola d’Ares dando lugar a uno de los pueblos más pintorescos de la geografía española. Aquí se pueden ver restos del castillo (templario), así como la ermita de Santa Bárbara, la iglesia Parroquial de Asunción de la Virgen y la antigua lonja.
  • Peñíscola (Castellón): El castillo del Papa Luna es uno de los lugares con mayor encanto de toda la comunidad, no solo por su belleza (la iluminación de la bahía por la noche merece varias fotos) sino por las leyendas que le aguardan. Junta a este se sitúa un pueblo de calles estrechas, el tradicional de pescadores, rodeado de una muralla que ha sabido abrirse, y ampliarse como pocos, con la llegada de los turistas que buscan playa y sol.
  • Vilafamés (Castellón): Nos alejamos de la costa para adentrarnos en el interior de la provincia de Castellón para conocer un pueblo situado en lo alto de un cerro construido al cobijo de su castillo de origen musulmán y desde donde se puede contemplar todo el valle. En sus callejuelas de tono rojizo por la piedra empleada en su construcción se pueden encontrar diversas iglesias y ermitas, así como el Quartijo y el palacio del Batle. En los alrededores se pueden encontrar vestigios de la Edad de Bronce de 80.000 años de antigüedad.
  • Sagunto (Valencia): muchos la conocerán por la importancia de su puerto y de su acero, aunque Sagunto disfruta de un importante bagaje histórico que se hace palpable por el impresionante castillo que se eleva sobre la ciudad y que mantiene la ciudad que acogía en su interior. Además, aquí se puede visitar el teatro romano, el barrio de la judería así como sus playas.
  • Segorbe (Castellón): nos adentramos en el interior de la comunidad y volvemos a pisar la provincia de Castellón para conocer esta ciudad amurallada que sorprende desde lejos, que acoge un villa medieval con un casco histórico en el que se encuentra la catedral de Santa María de la Asunción (del siglo XIII) y de estilo gótico, así como las iglesias de San Joaquín y Santa Ana o la de San Martín. Además, hay varios torreones de la muralla a los que se puede acceder.
  • Chelva (Valencia): localidad que sorprende por cómo ha sabido adaptarse al agreste terreno. Lo componen tres zonas: el barrio árabe de Benacacira, el barrio judío de Azoque y barrio del Arrabal, ya situado extramuros. Merece la pena visitar la ermita de la Santa Cruz, que originalmente fue una mezquita; la ermita de Loreto, la ermita de los desamparados o la ermita de la Soledad así como el palacio Vizcondal o la plaza de toros. En los alrededores hay numerosas rutas de senderismo e, incluso, una playa fluvial.
  • Requena (Valencia): localidad agrícola y vinícola, que desde la Edad Media es lugar estratégico de paso entre la meseta y Valencia. En la actualidad cuenta con un gran legado de torres, castillos y edificaciones de interés como el Palacio del Cid o el Teatro Principal. Además, también cuenta con las iglesias góticas de Santa María, la de San Nicolás y la de Salvador. Y, recuerda, la cultura del vino que aquí hay. Aprovecha para llevarte alguna botella para recordar cuando regreses a casa las bondades del viaje que has realizado.
  • Buñol (Valencia): conocido por la tomatina, fiesta popular que consiste en lanzarse tomates entre los presentes, también cuenta con mucha historia y numerosos lugares que visitar pues fue frontera entre la Corona de Castilla y el Reino de Valencia. Por ello cuenta con un magnífico castillo muy bien conservado y varias edificaciones de gran interés como la iglesia de San Pedro Apóstol y la ermita de San Luis de Beltrán.
  • Valencia: no vamos a ser nosotros los que descubramos a los lectores la capital del Turia. De hecho, recomendamos una estancia de varios días. Ha sabido adaptarse a los tiempos y convertirse en una de las ciudades más importantes del país. Sin embargo, aunque en la actualidad el interés para muchos se concentra en la Ciudad de las Ciencias y las Artes, también merece nuestra atención la catedral y la Plaza de la Virgen, el barrio del Carmen y sus palacios, la lonja de la seda, el mercado central, los frescos de San Nicolás (se le denomina la Capilla Sixtina valenciana), el Palacio del Marqués de Dos Aguas y, para finalizar, también puedes dar un paseo por el jardín del Turia que aprovecha el antiguo cauce del río.
  • Parque Natural de la Albufera (Valencia): si finalmente has seguido nuestra recomendación de quedarte más de un día en Valencia, una noche deberías acercarte hasta el Parque Natural de la Albufera, una laguna separada por un brazo de tierra del mar con gran diversidad de fauna y flora y con unos atardeceres que enamoran. En la zona hay varios restaurantes, de postín y de los de toda la vida, para redondear la ecuación.
  • Xativa (Valencia): una de las ciudades más importantes del Reino de Valencia rivalizando con la capital tras la conquista cristiana que fue sede episcopal y cuna de la familia Borgia que situó a dos miembros en el papado de Roma. Hoy día presume de castillo y fortaleza, desde donde se divisa la población y su entorno. Es recomendable visitar el Hospital Reial, la plaza de la Trinidad, la iglesia de Sant Domenec así como el Real Monasterio de Santa Clara y el palacio de los Borgia.
  • Bocairente (Valencia): referencia medieval de casas apiñadas en calles estrechas que se alza sobre la loma de una montaña. En sus calles encontrarás la iglesia parroquial de la Virgen de la Asunción, el Monasterio Rupestre o la Torre de Mariola. En las cercanías podrás visitar las cuevas de los moros.
  • Javea (Alicante): lugar de cristalinas playas a las que acuden no solo bañistas que quieren disfrutar de descanso sino también aficionados al submarinismo. Sin embargo, no todos conocen que a solo 2 km de la costa hay un recinto amurallado con un interior repleto de calles empedradas, plazas y rincones con las que viajas a otros tiempos. Los sitios a visitar son la iglesia de San Bartolomé, el mercado municipal, el museo etnológico y el ayuntamiento.
  • Teulada-Moraria (Alicante): seguimos nuestro recorrido por la Costa Blanca y nos detenemos en Teulada-Moreira y sus playas, de las mejores de la comunidad, aunque la población de casas blancas también cuenta con muchos enclaves que visitar. Así, se puede disfrutar del castillo de Maraira, la torre del Capd’or, la iglesia de santa Caterina y la ermita de Sant Vicent Ferrer.
  • Altea (Alicante): pueblo de pescadores que se construyó en una colina cerca del mar. Así, a sus playas suma un poblado de calles blancas y estrechas, balcones con macetas y unas vistas privilegiadas a medida que subes a la iglesia de nuestra señora del Consuelo.
  • Blair (Alicante): uno de los tesoros del interior de Alicante, algo que empezamos a sospechar cuando encontramos el acueducto del siglo XV poco antes de llegar a una población de coloridas casas y estrechas calles construida bajo el signo de un castillo dispuesto sobre un cerro. También habría que visitar la iglesia de la Asunción, el Convento de Capuchinos y el santuario de la Virgen de Gracia.
  • Villena (Alicante): aun a riesgo de ser reiterativo en nuestras últimas entradas, Villena es una magnífica población levantada al cobijo de un imponente castillo de origen musulmán. Habría que visitar su centro histórico, la plaza de Santiago, la plaza de las Malvas, así como la iglesia de Santa María, construida inicialmente como mezquita.
  • Sax (Alicante): y, una vez más, repetimos la fórmula aunque merece la pena detenerse en Sax en nuestro regreso a la costa. Su castillo, una antigua fortaleza de origen almohade y que data del siglo XII, impresiona así como el casco histórico del pueblo donde ya se dejan notar los patrones de los pueblos costeros del Mediterráneo, incorporando gamas de colores a las fachadas de las casas. Además, deberíamos visitar la iglesia de la Asunción y la ermita de San Blas.
  • Novelda (Alicante): el comercio de mármol, uva y especias le hicieron referente del comercio, aunque tiene raíces desde mucho antes. Sin embargo, fue este esplendor económico el que hizo que se levantaran edificios de corte modernista distribuidos por toda la población a los que suma los religiosos que también se impregnaron de este estilo. Así, llama la atención el Santuario de Santa María Magdalena, que se diseñó inspirándose en las creaciones de Gaudí. No podía faltar un imponente castillo.
  • Santa Pola (Alicante): Lugar buscado por muchos como destino de sus vacaciones donde encontramos una fortaleza y unas salinas de las que se sigue extrayendo la sal como se hiciera siglos atrás.
  • Isla de Tabarca: isla frente a Alicante a la que hay que viajar en barco (toca aparcar el coche), hay varios que salen desde la provincia de Alicante, donde se puede disfrutar de la población, con la casa del Gobernador o las iglesias de San Pedro y San Pablo, así como de sus playas y los parajes que hay alrededor a donde acuden numerosos aficionados al buceo.

Alto Aragón – 779 km

San Juan de la Peña

Nos adentramos en una comunidad autónoma en la que es habitual conocer Zaragoza y las pistas de esquí de los Pirineos, pero en la que pocos conocen el increíble patrimonio paisajístico y monumental que hay entre ambos puntos. Esta es la ruta que hemos diseñado:

  • Ejea de los Caballeros (Zaragoza): localidad de tradición agrícola y orígenes musulmanes que aglutinó los mejores bolsillos de la zona. Hoy se puede visitar el barrio de la judería, la fortaleza de Santa María de estilo románica y del siglo XII, y la del Salvador, del siglo posterior así como varias casonas con las que descubrirás el estilo aragonés y que están construidas entre los siglos XVII y XVIII. En los alrededores hay numerosos parajes para disfrutar de la naturaleza.
  • Uncastillo (Zaragoza): villa medieval construida en los alrededores de un castillo del que aún queda un torreón y parte de la muralla. Sus calles cuentan con un importante patrimonio histórico-artístico donde sobresale el arte románico que ha llegado a las iglesias de San Martín, Santa Marta, San Juan, San Lorenzo y San Felices.
  • Sos del Rey Católico (Zaragoza): cuna del rey Fernando el católico, rey de Aragón y marido de Isabel La Católica. En esta villa cercana a los pirineos se ha detenido el tiempo presumiendo de contar con un enjambre de callejas medievales muy bien conservadas con diferentes barrios, entre ellos uno muy característico de origen judío. Conserva su castillo del siglo XII bajo el cual se puede encontrar la plaza mayor, la lonja, la casa consistorial y el palacio de Sada. Sus principales templos, San Martín de Tour y San Esteban, también son de estilo románico.
  • Monasterio de San Salvador de Leyre (Navarra): no es Aragón, pero como en nuestro camino hacia nuestra siguiente parada nos tenemos que adentrar unos kilómetros en Navarra aprovechamos para parar en este monasterio que reúne varios edificios y que data de la baja edad media, del siglo IX. Ha experimentado los rigores de la historia pues fue incendiado por los musulmanes y estuvo casi un siglo abandonado tras la desamortización de Mendizábal. Reúne diferentes estilos como el románico y el gótico y ha servido de tumba para los reyes navarros.
  • San Juan de la Peña (Huesca): monasterio compuesto por dos estructuras, monasterio viejo y monasterio nuevo, el primero horadado en la roca de la montaña, el segundo de singular belleza por su esplendor y tamaño. El monasterio viejo conserva los restos de una iglesia mozárabe que se construyó con estilo románico, con una iglesia superior y un claustro. Las leyendas señalan que aquí estuvo el Santo Grial de Jesucristo, tan perseguido por unos y tan defendido por los templarios. También descansan algunos de los reyes de Aragón.
  • Jaca (Huesca): después de muchos kilómetros y mucha tranquilidad, volvemos al bullicio de una gran ciudad. Su principal atractivo, aunque muchos nombrarán las pistas de esquí, es la Ciudadela, una ciudad fortificada cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XVI y que se mantiene en perfecto estado de conservación. Además, también merecen una visita la catedral románica (una de las primeras de este estilo en la península) del siglo XI, el ayuntamiento renacentista y las iglesias de Santiago, del Carmen y la de San Salvador y San Ginés.
  • Ainsa (Huesca): Volvemos a la paz y la tranquilidad de un pueblo medieval donde prevalecen los edificios de piedra y las calles estrechas. La plaza mayor se sitúa como el punto neurálgico de la localidad, aquí se haya la iglesia románica de Santa María y el ayuntamiento, mientras que no demasiado lejos, se encuentra el castillo.
  • Alquézar (Huesca): nuevo viaje en el tiempo a través de un pueblo de calles empedradas y rincones que atesoran historia y que se ha construido a los pies de un castillo. Mantiene tramos de la antigua muralla, del siglo XI, época de la que también datan la torre albarrana, las runas de la torre cuadrangular y parte de la iglesia románica que ahora forma parte del claustro del siglo XIV de la iglesia de Santa María. No puedes irte sin visitar la Plaza Mayor ni contemplar las vistas del mirador ‘Sonrisa del Viento’.
  • Loarre (Huesca): en nuestra ruta hacia (alerta spoiler) Zaragoza, nos desviamos unos kilómetros para visitar la villa de Loarre y su magnífico castillo, una de las mayores fortalezas medievales que aún se mantienen en pie en Europa y que ha servido en infinidad de ocasiones como escenario de series y películas. En la iglesia de San Esteban se encuentran las reliquias de San Demetrio.
  • Zaragoza: ciudad conocida por todos pero que contiene mucho más que los puentes que cruzan el Ebro y la basílica del Pilar. En la misma plaza se encuentra la Catedral del Salvador, conocida como la Seo, con una extraña mezcla de estilos que elevan su atractivo, mientras que cerca encontramos el palacio de la Aljafería de estilo mudéjar. De la época romana (Zaragoza recibe su nombre del emperador César Augusta) se pueden visitar el Foro, las termas públicas, el puerto fluvial y el teatro. Y, para quienes busquen algo más reciente, recomendamos el museo de Goya.
  • Monasterio de Piedra (Zaragoza): situado en las afueras de Nuévalos y a menos de 10 kilómetros de Calatayud. El Monasterio de Piedra es un antiguo cenobio cisterciense en el que, además del monasterio y la iglesia, cuenta con numerosos parques, lagos y fuentes al encontrarse en pleno parque natural.


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