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Los excesos de confianza se pagan muchas veces por lo que la DGT nos recuerda tres situaciones en las que está prohibido adelantar.

Muchos dirán que la DGT solo tiene afán recaudatorio con sus radares o que la presencia de la Guardia Civil de Tráfico en las carreteras solo busca multar. Pero lo cierto es que los conductores en demasiadas ocasiones pecamos de exceso de confianza, un exceso de confianza que se traduce en accidentes y víctimas mortales. Por eso, desde sus redes sociales, la DGT nos recuerda tres situaciones en las que está prohibido adelantar.

Cabe recordar que estas recomendaciones o prohibiciones no surgen de la voluntad peregrina de la propia DGT sino que están recogidas en el Reglamento General de Circulación (artículos 82-89) y en la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (artículos 32 a 37). Aquí es donde está recogido cómo se tiene que adelantar y los lugares y los modos en los que está prohibido.

Estas son las tres formas en las que está prohibido adelantar:

Curvas y cambios de rasante con visibilidad reducida

En caso de que el adelantamiento no se vaya a proceder de manera segura, no se debe realizar. Así de simple. Ante la llegada de una curva o por la simple mala visibilidad que nos procura el sol en muchos momentos del amanecer o el atardecer, uno no tiene el control total de la situación. Y le resultaría difícil reaccionar si encuentra de pronto un coche circulando en sentido contrario en el mismo carril que ocupa mientras adelanta.

Otro error en el que solemos caer es en el de apurar el adelantamiento más allá de la línea discontinua que nos permite adelantar. Una vez llegamos a ese punto, el adelantamiento no solo es peligroso sino que estaría prohibido pues estaríamos ocupando el carril contrario en plena línea continua.

Intersecciones y proximidades

Una situación muy habitual de ver en nuestras ciudades y en las carreteras: circulamos tras un vehículo y cambiamos de carril para situarnos en primera línea de salida al llegar a un Stop o semáforo.

Estas maniobras, que se suelen realizar de forma rápida, no siempre se hacen en situaciones de seguridad pues a veces no se tiene en cuenta si viaja alguien en paralelo a nosotros ni los coches que circulan por el carril que vamos a ocupar. Estos podrían no reaccionar a tiempo ante nuestra maniobra o podrían no contar con la distancia de seguridad parar frenar.

Hay varias excepciones a esta normativa como son los puntos en los que sí se puede adelantar por la derecha, las glorietas, los vehículos que tienen prioridad de paso y los de dos ruedas.

Túneles y pasos inferiores con un carril por sentido

En estas situaciones hay que extremar las precauciones por los problemas que conlleva tener un accidente. En un túnel no influye solo la dificultad de visibilidad para realizar la maniobra como procede sino el peligro que supone sufrir un siniestro en estos lugares. Un accidente en un túnel supondrá una operación de rescate que conllevaría la implicación de muchos medios al tiempo que la falta de circulación del aire podría llegar a suponer la asfixia de los implicados en caso de que se escape algún gas de los vehículos o se inicie algún incendio.

Por su parte, en el caso de sufrir un accidente en un paso inferior, no solo podría dañar la estructura del puente o de la infraestructura que soporte sino que al corte de la carretera en la que se ha tenido el accidente se añadiría el de la vía que por arriba, ya sea una carretera o una línea del tren.


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